Con un poco más de tres millones y medio de habitantes, Busan es la segunda ciudad del país. Es lo suficientemente interesante para dedicarle un par de días completos y pasar al mínimo dos noches en ella. De noche tiene mucha actividad y de día ofrece lugares muy atractivos para conocer. Te sorprenderá todo lo que tiene, hermosos templos, el mercado de pescado más grande del país, sus seis playas, sus barrios modernos o varios parques hermosos. Pero vamos a concentrarnos en lo que podemos ver en Busan en dos días. Sin duda es una ciudad que incluso daría para más.

Ten en cuenta que Busan es el puerto principal del país, no solo para mercancías, sino para pasajeros también. Si estas pensando unir tu viaje de COREA DEL SUR con un recorrido por JAPÓN, desde aquí salen los barcos que comunican ambos países. Hay ferris nocturnos que conectan Busan con Shimonoseki o barcos rápidos que la conectan en 2 horas y media con Fukuoka. La compañía de Pukwan Ferry opera cinco veces a la semana los barcos nocturnos entre Busan y Shimonosheki. La travesía es de once horas y se puede reservar el camarote en español pinchando aquí o directamente en el puerto. Beetle Jet es la que realiza el trayecto de 200km entre Busan y Fukuoka en poco menos de tres horas. Tiene varias salidas al día y se pueden comprar los boletos directamente en su página web.

Para aprovechar mejor tu tiempo en Busan aquí te dejo una propuesta para recorrer sus principales atractivos turísticos en dos días.

PRIMER DÍA

Templo Beomeosa

Vamos a comenzar nuestro día trasladándonos fuera de la ciudad para conocer uno de los templos más bonitos de Busan. Ya sabemos que la ciudad esta bordeada por el mar al sur y por las montañas al norte. En este caso nos vamos a dirigir a las montañas que además ofrecen otra de las actividades más populares entre los visitantes: el senderismo. La montaña más alta cercana a Busan es Geumjeong, de 802 metros de altitud. Es en ésta donde se ubica el hermoso templo budista, Beomeosa.

Se trata de uno de los templos más visitados y bonitos de la ciudad. Fue construido en el siglo VII, pero lamentablemente lo que vemos hoy en día no es el original, ya que fue destruido por los japoneses en la invasión de 1592. Se reconstruyó en un estilo más refinado durante el siglo XVIII, con la dinastía Joseon. Destaca el maravilloso entorno en donde se encuentra. Es impensable que haya este remanso de paz tan cerca del bullicio y el ajetreo de una ciudad como la de Busan.

Una de sus grandes reliquias es la primera puerta de acceso al templo. Esta puerta tiene pilares de piedra, en vez de madera como era lo habitual. Los grandes templos budistas de Corea tienen tres puertas en línea por las que hay que pasar para acceder a él. La primera simboliza el abandono del mundo terrenal para entrar en el mundo espiritual. La segunda es la que generalmente está custodiada por los guardianes del cielo y que observan al visitante para saber con que intenciones viene. Por último la tercera entrada es la puerta de la bienvenida y la que te invita a meditar y estudiar para alcanzar la iluminación.

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Nio es el nombre que se da a los guardianes de los templos budistas. Se encargan de espantar a los malos espíritus y lo protegen de las malas intenciones de quienes lo visitan.
Entrada al templo Beomeosan en Busan
Característica puerta de entrada al templo de Beomeosa

Una vez pasada las tres puertas se accede al patio principal donde se conserva una de las mayores joyas de este templo: la pagado de tres pisos que data del siglo IX. Por detrás está el pabellón principal, el Daeungjeon, desde donde se disfruta de unas vistas maravillosas a las montañas que rodea el templo. Se puede acceder a este pabellón donde generalmente encontraremos algún monje repitiendo los mantras junto a los fieles que lo visitan. En el interior está la escultura de Buda Shakyamuni, a quien se venera en él, flanqueado por dos Bodhisattvas. Regularmente hay todo tipo de fruta o comida a los pies del Buda que la gente deposita como ofrenda. Para saber quienes eran los Bodhisattvas echa un vistazo en Conocer más sobre el Budismo.

Templo Beomeosa

Para llegar a este templo lo mejor es hacerlo en coche o en tour privado. En transporte público te llevara un tiempo, aunque es posible. Lo primero que tienes que tomar es la línea 1 de metro hasta la parada Beomeosa. Desde aquí se podría caminar hasta el templo, pero es un camino todo de subida y se tardaría unos 4j0 minutos. Lo mejor será caminar desde la salida 5 ó 7 del metro durante un0s 100 metros para tomar el autobús nº 90 que te lleva directamente a la entrada de éste. Para regresar lo mismo pero en sentido inverso.

Mercado Jagalchi

Regresa a la ciudad y termina la mañana sumergido en el caos más profundo de la ciudad. Se trata del mercado Jagalchi, la mayor lonja de pescado del país y de los más grandes del mundo. Según mi opinión, es el mayor atractivo de Busan. Te aconsejo pasar el resto de la mañana en deambulando por su calles adyacentes, observando la vida local mientras sus vendedoras (la mayoría mujeres mayores) venden sus pescados y limpian sus puestos. Estas mujeres son conocidas como Jagalchi Ajumma, que significa literalmente mujer casada o de mediana edad. Mientras los hombres se encargan de capturar los peces y traerlos a tierra, ellas se encargan de limpiarlos y venderlos.

Vendedoras en el mercado de Jagalchi

Después de dedicar un tiempo a recorrer los puestos callejeros, entra en el edificio que forma el mercado principal. El mercado Jagalchi es algo increíble, único de ver. Hay peces muy curioso que nunca había visto y que si los había visto buceando como el pepino marino, nunca hubiera pensado que se pudieran comer. Es un lugar donde pasaras horas descubriendo todo tipo de bicho marino y haciendo miles de fotos. Y es curioso lo limpio que tienen todo y el olor no tan fuerte como uno se pudiera esperar.

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Una cosa muy recomendable es comprar el pescado que más te llame la atención y subirlo a los restaurantes situados en el segundo y tercer piso del edificio. Allí podrás pedir que te lo cocinen al estilo que más te guste. Es algo único, además los restaurantes ofrecen vistas a la bahía de Busan. Comerás un plato muy fresco y te vendrá acompañado con arroz y, ¿cómo no? con el famoso kimchi coreano. El mercado se encuentra situado al lado de la estación de metro del mismo nombre: Jagalchi.

Pescados en el mercado de Jagalchi

Mercado Gukajae

Después de comer puedes seguir tu paseo a pie por los alrededores del Jagalchi. Muy cerca se encuentra el mercado internacional Gukjae de Nampo-dong. Construido por refugiados de la guerra de Corea en los años 50. Aquí encontrarás de todo: carteras de colegio, calzado, ferreterías, carnicerías, ropa de todo clase, todo tipo de artículos para el hogar y para las mascotas… Pero si hay algo que predomine por el centro de la ciudad son las tiendas de cremas, maquillaje y milagros para las arrugas. Y es que los coreanos tanto mujeres como hombres están obsesionados con su físico, dicen que es uno de los países con mayor número de cirugía estética en el mundo. Si te fijas bien, en el aeropuerto de Seúl podrás ver carteles publicitario anunciando sus clínicas de cirugía estética.

Dentro de este mercado te recomiendo recorrer la calle Arirang. Es una calle bulliciosa, colorida y llena de puestecitos callejeros donde poder probar alguna de las delicias del país, recién cocinadas. Pásate por allí y atrévete a probar el gimbap, un rollo de alga relleno de arroz blanco con carne, salchichas o cangrejo. El más famoso de ellos es el chungmu gimbap que lleva kimchi y calamar hervido.

Torre de Busan y parque Yongdusan

Para terminar el día continua caminando por Gwangbok-ro, calle peatonal con las marcas internacionales y las cafeterías de moda y muchas cosmética a las que las coreanas son tan aficionadas. Al terminar la parte peatonal comienzan los restaurantes de comida tradicional coreana y a continuación están las escaleras mecánicas que suben a la colina del Parque Yongdusan. En lo alto de esta colina está la Torre de Busan con 120 metros de altura. Las vistas maravillosas a la ciudad y su bahía desde lo alto de esta colina, hacen prácticamente innecesario el pagar para subir a lo alto de la torre. Además de la Torre de Busan, se encuentra el pabellón de la campana y la escultura del general Yi Sun-shin, convertido en héroe durante la primera invasión japonesa en el 1592. Es común ver a los coreanos allí jugando a una especie de ajedrez.

SEGUNDO DÍA

Templo Haedong Yonggusa

Este día vamos a empezar con la visita a otro templo situado también a las afueras de Busan, pero muy diferente al que conocimos ayer. En esta ocasión no iremos hacia las montañas, sino hacia el mar. Me refiero al templo de Haedong Yonggungsa. Un templo muy peculiar por estar situado en un acantilado junto al mar y no en las montañas como es lo normal en los templos budistas coreanos. No puedo negar que el entorno es espectacular y que las olas golpeando la parte inferior del templo lo hace admirable, pero no es nada comparable con a la belleza y el ambiente tan relajado que se respira en el templo de Haiesan o de Beomeosa. Se fundó en 1376 pero, al igual que el templo Beomeosa, fue destruido en la invasión japonesa y se volvió a reconstruir en los años 30.

El autobús nº 181 que sale de la parada de metro Haeundae te lleva en media hora hasta el templo Haedong. Desde la parada del bus hay que caminar unos 10 minutos hasta donde está el parking del templo. Desde aquí ya veremos la fila de esculturas de piedra que simbolizan los doce signos del zodiaco chino para llegar a la caverna Yongmun Seokgul. Pasada la caverna tendremos que bajar 108 escalones de piedra que nos conducirán a las salas de la oración. En la bifurcación dirígete hacia la izquierda, para disfrutar de las mejores vistas de todo el conjunto, con el puente sobre el mar que une las dos partes del templo. Este lugar es muy visitado por los coreanos para ver el amanecer. El templo abre a las 5 de la mañana y es gratuito.

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La cifra de 108 escalones no es por casualidad. Este número es considerado sagrado y un número con mucha energía espiritual en el budismo. Se dice que existen 108 tipos de oscurecimientos mentales que impiden llegar a la iluminación. Por esta razón se suele repetir o cantar un mantra 108 veces, para ayudarte a alinearte con la energía del cosmos. Y por esta misma razón, una japa, para que nos entendamos: el rosario de los budistas, tiene 108 cuentas. Ya que la japa es una herramienta que nos ayuda a practicar el recitado o canto de mantras.

Memorial de la Naciones Unidas

En la tarde te aconsejo llegar hasta el barrio sureño de Nam donde se encuentra el Cementerio Conmemorativo de las Naciones Unidas. Es el único cementerio de la ONU que hay en el mundo. El camposanto se estableció dos años después de firmar el armisticio en el 1953 entre las dos Coreas, en recuerdo a las víctimas de la Guerra de Corea. En él recibieron sepultura 2.300 soldados, de 11 naciones diferentes, que perdieron sus vidas durante la guerra de Corea (1950-1953).

Nada más pasar la entrada gratuita del cementerio, encontraremos varios paneles de mármol negro en los que se recuerdan los 40.896 nombres de los combatientes fallecidos bajo la bandera de la ONU. Aunque en total en esta guerra murieron más de 2 millones y medio de personas. En el pequeño edificio que se ve a la derecha se puede visitar una exposición sobre la historia del lugar. Dentro de las 14 hectáreas ajardinadas, encontramos, también, los diferentes monumentos conmemorativos erigidos por las 11 naciones en honor a sus soldados caídos.

Playa Haeundae

Para terminar el día puedes dirigirte a la playa Haeundae, considerada como la más hermosa y más visitada de todo Corea. Busan tiene en total seis playas y gracias a su clima, más suave que en otras zonas de Corea, se ha convertido en un destino turístico nacional. Haeundae tiene 2 km de arena blanca con un hermoso paseo marítimo repleto de hoteles de lujo y altos rascacielos.

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En la parte sur de la playa (a la derecha según estás mirando al mar) hay un pequeño parque llamado Dongbaek, que tiene un agradable paseo circular. El sendero va bordeando la costa y se tarda unos 45 minutos en realizarlo. El contraste entre el verde de la vegetación del parque con el azul intenso del mar es fascinante. En este recorrido se puede ver el edificio Nurimaru APEC house, lugar en donde se reúnen los mandatarios del mundo para participar en la conferencia de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico). Bajo el acantilado fíjate en la curiosa escultura de bronce de la sirenita, que nos recuerda la leyenda de la princesa Hwangok.

Desde este parque o desde la terraza de alguno de los restaurantes situados frente al mar, se obtiene una de las imágenes más famosas de Busan, el puente Gwangan. Este puente, de más de 7 kilómetros, fue construido para los juegos asiáticos celebrados aquí en el 2002 para conectar el lujoso distrito Haendoe-gu con Suyeong-gu. De día es precioso, pero de noche con su maravillosa iluminación constantemente cambiando de colores lo convierte en una de las imágenes más fotogénicas de la ciudad. Por algo, el puente ha sido apodado como el Golden Gate de Busan.

Puente Harbor Bridge en Busan

Toma la línea 2 del metro para llegar hasta la playa de Haeundae y baja en la estación del mismo nombre.

Si te sobra algún día más en Busan, puedes acercarte hasta la Aldea cultural Gamcheon. Un barrio muy colorido, donde sus casas están decoradas con enormes murales de obras de arte o divertidos y originales grafitis. Conocido como el barrio del arte libre. Acercarte a la playa Gwangalli puede ser otras de las opciones si tienes tiempo. Es la playa que está justo al otro lado de la de Haeundae y ofrece una hermosa perspectiva del puente Gwangan y los altos rascacielos tras él.

Desde Busan salen los barcos a la isla Jenjo, que lamentablemente no pude visitar, pero según los locales es un paraíso donde suelen ir pasar el verano y disfrutar de sus playas y sus senderos. Algo que tengo pendiente en un próximo viaje. Si quieres conocer más sobre este hermoso país, echa un vistazo a Lo mejor de Corea del Sur y para no perderte nada de su capital pincha en ¿Qué ver en Seúl?

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