Cuando se visita Rumanía es inevitable pensar en los vampiros y en todo lo relacionado a ellos. Pero ¿Quién fue Drácula? ¿existió realmente? ¿Qué tiene que ver con Rumanía? Drácula es un personaje ficticio creado por el escritor irlandés Bram Stoker. Al parecer, Bram Stroker se habría inspirado en el personaje histórico del príncipe valaco Vlad Drãculea, más conocido como Vlad Tepes. Por tanto, veamos quien fue este príncipe:

Según las fuentes históricas, Vlad Tepes nació en la ciudad de Sighisoara en 1431. Fue hijo del príncipe del estado de Valaquia Vlad II Dracul. Dracul era el nombre de la orden religiosa cristiana a la que pertenecía esta familia. Orden religiosa que tenía la misión de impedir el avance de los musulmanes. La Orden de los Dracul significaba “Orden de los Dragones”, pero Dracul también quiere decir “demonio” en rumano. Al pequeño Vlad se le apodó Draculea “Hijo del Dragón o hijo del demonio”.

En 1442, su padre fue sometido por el sultán otomano, quien exigió como garantía de la rendición al pequeño Vlad, de tan solo 11 años, como rehén. Vlad vivió hasta los 17 años junto a los sultanes como su prisionero, donde aprendió su lengua, costumbres y religión, y desarrolló un gran odio hacia ellos. A la muerte del padre, los otomanos liberaron a Vlad Draculea, que ascendió al trono de Valaquia con tan solo 17 años. Pronto se le conoció por sus actos sanguinarios. En poco tiempo arremetió contra los boyardos (nobles rumanos), quienes habían asesinado a su padre y a su hermano. A los más viejos, que no servirían como mano de obra, los mando empalar inmediatamente. A los más jóvenes los llevó a la fuerza hasta Poienari (a 80km) para construir una fortaleza a 850m de altura, una de las pocas propiedades de Vlad Draculea aún en pie.

Yo tuve la suerte de conocer el castillo de Poienari y muchos otros lugares relacionados con el príncipe de Vlad Tepes en mi viaje: Rumanía en 11 días. Échale un vistazo para no perderte ninguno de los maravillosos tesoros que ofrece el país.

Castillo Poienari

En esta época recibirá el apodo de Tepes, que en rumano significa “empalador”. A partir de entonces pasó a ser conocido como príncipe Vlad Tepes Draculea, aterrorizando a sus enemigos con sus crueles métodos de tortura y ejecución. Utilizó el empalamiento como el principal sistema para matar a los enemigos supervivientes de cada una de sus batallas. Era una de las técnicas de tortura más crueles que se conocen de esa época. Las personas continuaban vivas durante horas, e incluso días, atravesadas por un palo, el cual no tocaba ningún órgano vital. A pesar, de su crueldad y brutalidad, se convirtió en el mayor símbolo de la resistencia contra los otomanos. Por ello, aún hoy en día es considerado por muchos un héroe nacional de Rumanía. Murió a los 45 años en una de las batallas contra su principal enemigo: los turcos-otomanos.

¿Qué es lo que le hizo a Bram Stoker relacionar a este príncipe valaco con el conde Drácula?

Según cuentan los historiadores, Stoker habría tenido conocimiento de la crueldad y los empalamientos del príncipe valaco a través de varios escritos alemanes. Posteriormente, conocería a un húngaro que le hablaría de la región de Transilvania, palabra que significa: “la tierra más allá de los bosques”. Nunca llegó a poner un pie en suelo rumano, pero a partir de dichos escritos y las descripciones de Transilvania, comenzó a investigar y absorber todo sobre su geografía y folclore.

Bram Stoker copió muchos detalles de la vida de Vlad el empalador para su personaje de Drácula. Por ejemplo, la primera esposa del príncipe valaco se suicidó tirándose de una de las torres del castillo, historia similar a la que aparece en la novela. Sin embargo, el castillo de Bran, conocido popularmente como el castillo de Drácula, no tiene ninguna relación con su vida. En su novela ubicó la morada del conde Drácula en un lugar aislado, en medio de un tupido bosque en los Cárpatos, pero no especifica que sea el castillo de Bran. Por otro lado, si alguna vez el príncipe Vlad Tepes hubiera llegado a pisar este castillo, sería como prisionero. Por lo que se sabe, los señores de Bran eran sus enemigos, por ello se supone que pudo haber pasado algún tiempo en sus mazmorras.

Castillo de Bran

Sin embargo, por todo el país encontraremos miles de souvenires relacionando al príncipe valaco Vlad Tepes con el ficticio conde Drácula. Rumanía es un país que brilla por si mismo, por su belleza paisajística, sus hermosas ciudades medievales, sus increíbles iglesias fortificadas y sus regiones rurales, que mantienen vivas sus tradiciones y folklore. Pero no podemos negar que es gracias a la leyenda de Drácula que muchos lo colocan en el mapa, y esto lo saben los rumanos, que incluso aprovechan el tirón de la leyenda para promocionar las vacunas contra el COVID-19, como vemos en el siguiente cártel:

Hoy en día se pueden visitar en Rumanía varios lugares relacionados con Vlad el empalador. Empezando por la ciudad de Sighisoara donde se encuentra la supuesta casa donde nació Vlad III, continuando por las ruinas del castillo de Poienari, una de las pocas pertenencias de la familia Dracul aún en pie, o siguiendo por el famoso castillo de Bran. Si eres fanático de los vampiros y quieres conocer todos estos lugares, echa un vistazo a mi entrada donde te cuento como visitarlos: Brasov y sus alrededores.