Indonesia es un país conformado por miles de islas, por lo tanto las posibilidades turísticas en Indonesia son infinitas. Es recomendable decidir que es lo que se quiere visitar antes de ir o al menos tener una idea de las islas que se quieren conocer, para poder reservar cuanto antes vuelos internos entre islas si fuese necesario. Si quieres organizar bien tu viaje, echa un vistazo a la entrada sobre CONSEJOS PAR VIAJAR A INDONESIA. Nuestra primera visita a Indonesia fue en Noviembre 2017, por ser la primera vez que pisábamos este gran país, decidimos concentrar nuestra viaje por las principales islas occidentales del país, entre las que se encuentran Java, Borneo, Bali, Lombok y Flores, dejando las islas orientales para un futuro que esperamos no este muy lejano. Estuvimos 25 días en total por Indonesia y nuestra primera parada de este viajen fueron las islas de Java y Borneo.

Java es la isla más poblada de Indonesia (con más de 120 millones) y por lo general el lugar de entrada al país. Sin embargo, muchos viajeros pasan por ella sin detenerse a conocerla. Nosotros habíamos decidido dedicarle una semana para conocer los principales templos de Yogyakarta y hacer trekking en los volcanes de Bromo y Ije. Aquí se encuentra la capital del país: Yakarta, no teníamos pensado pasar ninguna noche en Yakarta, ya que habíamos leído en varios blogs que no tenia ningún interés. Pero la verdad que no habíamos reservado ni vuelo, ni tren, ni nada que nos llevara a nuestro próximo destino que sería: Yogyakarta. ¡¡ERROR!!. Una vez que aterrizamos en Yakarta decidimos ir hasta la estación de tren Gambir con la intención de tomar un tren hasta YOGYAKARTA. Pero lamentablemente este día la suerte no estaba de nuestra parte. el autobús público que nos llevaba desde el aeropuerto hasta la estación de Gambir tardó más de dos horas en llegar, debido al intenso tráfico de la ciudad de Yakarta. Cuando llegamos, a las 20:20, nos informaron que el último tren del día, el de las 20:45, hacia nuestro destino estaba completo. Nos ofrecieron la posibilidad de tomar un tren a las 21:45, pero de categoría económica, es decir más lento que las tortugas, sin aire acondicionado en un país que no baja de los 26ºC y sin reserva de asientos. No había otra opción y fue lo que hicimos, corriendo tomamos un Ojek (taxi-moto) con mochilas y todo, para que nos llevara a la estación desde donde salía nuestro tren (precio del trayecto en Ojek 25.000 rupias, 1,5€). CONSEJO: no cometas el mismo error, ahórrate 9 horas insufribles de viaje en tren de asientos duros y reserva un vuelo directo de Yakarta a Yogyakarta, los hay por tan solo 35€, Después de haber pasado 13 horas en avión, Madrid-Doha-Java, la única cosa positiva de estas nueve horas de tren fue que al menos el cansancio nos venció y nos quedamos dormidos aunque fuera por ratos. Precio del tren económico: 220.000 rupias, unos 13€.

El tren llega hasta el centro de la ciudad de Yogyakarta, por lo tanto, se puede caminar desde la estación de tren hasta la calle Malioboro, calle principal de la ciudad. En ella se encuentran la mayoría de los hoteles o hostels. Son las 7 de la mañana cuando nos dirigimos a esta calle para encontrar un hostel donde dejar nuestro equipaje y comenzar nuestro primer día de visitas por los templos de Yogyakarta. Nos alojamos en Losmen Lucy, habitación con baño por 220.000 rupias (13€), fueron bastante agradables ya que nos dejaron utilizar la habitación y darnos una ducha aunque no eran horas de hacer check-in. Es un hostal sencillo, pero limpio y al lado de las zona de bares y restaurantes. Después de un buen desayuno, alquilamos una moto por 50.000 rupias y nos fuimos a visitar Prambanan y otros palacios cercanos. Por esta zona de hostales y restaurantes, también se encuentra numerosas agencias que alquilan motos o venden excursiones organizadas para visitar lo principal en los alrededores de Yogyakarta.

PRAMBANAN

Es un impresionante templo aún en pie perteneciente al periodo de la cultura hindú en Java. Se llega en 30 minutos en moto desde Yogyakarta, y la entrada da derecho a conocer no solo el templo de Prambanan, sino también otros templos cercanos a este. El templo es maravilloso pero, al igual que me pasaría más tarde en Borobudur, me sorprendió muchísimo el alto costo de las entradas (20€ por persona y templo). Al final del viaje, nos dimos cuenta que fueron las entradas más caras de todo lo que visitamos en nuestro recorrido por Indonesia. Pero tratándose de los dos templos, Prambanan y Borobudur, más impactantes de Indonesia, ambos declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. merece la pena el desembolso.

Prambanan es el templo hinduista más grande del mundo,está formado actualmente por 244 templos, aunque en su época de apogeo llegó a tener hasta 1.000. Fue construido entre los siglos VIII y X d.C., cuando en Java gobernaba el budista Sailendras en el sur y el hindú Sanjayas en el norte. Se cree que estas dos dinastías se unieron mediante matrimonio en el siglo IX, lo que explicaría que en estos templos se puedan encontrar elementos tantos budistas como hinduismos. Prambanan fue construido por los tres dioses primordiales de esta región: Shiva (destructor), Brahma (creador) y Visnú (preservador) . Un terremoto en el siglo XVI destruyó parte del conjunto y estuvo en ruinas hasta el 1937 cuando por fin comenzó su restauración. Los templos se sitúan alrededor de un patio central, donde se levantan los ocho templos principales. El templo más destable es el Candi Shiva Mahadeva, dedicado a Shiva, con 47 m de altura y del que se dice que contiene a «Lara Jonggrang» una princesa petrificada, cuya leyenda te cuento un poquito más abajo. A su derecha, hacia el norte, está el Candi Visnú y al sur el Candi Brahma. Dedica al menos un par de horas a este templo para observar detenidamente las hermosas escenas esculpidas en sus paredes y caminar por todo el complejo.

A tan solo 800 metros de Prambanan se encuentra otro hermoso templo, el templo Candi Sewu. Es el templo budista más grande del complejo de Prambanan. Tiene cuatro entradas orientadas a los cuatro puntos cardinales y están custodiadas por estatuas gemelas perfectamente conservadas de Dvarapala (guardián de la puerta en forma de guerrero gigante). Se considera que esté fue el templo número 1.000 y existe una leyenda para explicar el número de templos que había en Prambanan.

Un príncipe se enamoro de la hija del rey Boko, monarca al que él había dado muerte para hacerse con el poder. Ella, que no quería casarse con el asesino de su padre, y que ciertamente estaba obligada a contraer matrimonio con él, le dijo que aceptaría la propuesta si era capaz de construir mil templos en una sola noche. El príncipe aceptó y se encomendó a los demonios del inframundo para cumplir el trato. Cuando aún era de noche, la princesa se dio cuenta que ya había 999 templos y el milagro estaba apunto de obrarse. La princesa decidió despertar a las mujeres de la aldea para que empezaran con sus tareas cotidianas y al mismo tiempo provocó un incendio al este y así, hacer creer al príncipe y a sus demonios que el día había llegado y habían fracasado en su intento. Al ver las luces y escuchar el cantar de los gallos (que habían despertado por la luz y el ruido de las mujeres) los espíritus que habían ayudado al príncipe se desvanecieron y este se lamentó por no haber terminado a tiempo los mil templos. Pero pronto se dio cuenta de que todo había sido un engaño y castigó a la princesa convirtiéndola en estatua de piedra. Según la leyenda, el templo inacabado es el templo de Sewu (que significa mil en javanés), y la princesa petrificada es la escultura de Durga que hay en el templo principal de Shiva en Prambanan.

Leyenda de Prambanan

Desde aquí continuamos en moto hasta KRATON RATU BOKO (palacio del Rey Boko) a tan solo 15 minutos de distancia. Nada más llegar comenzó a diluviar, así que mientras esperábamos a que pasara la tormenta nos tomaos un café y un té en el único puestecito que había en la entrada. La lluvia no daba tregua, pero aún así decidimos entrar a conocer este complejo palaciego. Se trata de palacio hindú, parcialmente en ruinas, que data del siglo IX, hubiera sido bonito visitar este templo al atardecer ya que tienen vistas sobre Prambanan y según dicen tiene un bonito atardecer. Pero debido a la lluvia, que no nos dio tregua este día, decidimos visitarlo y volvernos rápidamente a Yogyakarta. La verdad que Kraton Ratu Boko no está tan conservado como Prambanan y no es tan espectacular, pero si tienes tiempo para visitarlo merece la pena. En caso de que vayas apurado de tiempo, podrías contratar la excursión para visitar en el mismo día Prambanan y Borobodur. La tarde-noche lo dedicamos a tomar cervezas en el restaurante Superman que por cierto se come muy bien, a igual que en Batik Resto, muy económicos (39.000 rubias por plato).

YOGYAKARTA

Al día siguiente aprovechamos para conocer la ciudad de Yogyakarta, no es que sea una ciudad demasiado llamativa. Recorrimos su calle principal Malioboro desde nuestro hotel hasta el palacio de los sultanes de Yogya o Kraton, principal atracción turística de Yogya, que se encuentra al final de la calle. La calle Malioboro es la calle más comercial de la ciudad y al mismo tiempo está considerada como un eje cósmico de gran importancia espiritual para los locales: la calle se alinea norte-sur con el palacio Kraton y el volcán Merapi. Antiguamente se creía que el volcán era la morada de la Reina de los Mares del Sur, Kanjeng Ratu Loro Kiduk, y consorte del propio volcán. El sultán era, por tanto, considerado un dio-rey, hijo de ambos.

Como teníamos tiempo suficiente antes de tomar el bus hacía Borobudur, visitamos el interior de Kraton (la entrada es muy económica y esta abierto solo por las mañanas, hasta las 13:00). Dentro de este complejo aún sigue viviendo el sultán con su séquito En él viven 25.000 personas, se trata de una auténtica ciudad amurallada con sus propios mercados, tiendas, artesanos de batik y plata, escuelas y mezquitas. Hay unos mil de estos residentes que trabajan directamente para el sultán y se les ve por el palacio con sus tradicionales vestimentas javanesas abrillantando utensilios de cobre, limpiando los patios, etc. Debido a que el actual Sultán sigue residiendo en parte del palacio, no son muchas las salas que están abiertas al público. En los edificios utilizados como museo, se pueden contemplar vestidos, mobiliario, cuadros y diferentes obras artísticas de la cultura javanesa, pero no es gran cosa. En uno de los patio del palacio se suelen celebrar danzas javanesas, recitales de poemas y conciertos de música Gamelan para distraer a los turistas.

Una vez que hayas visitado las diferentes salas y patios de este complejo palaciego, te aconsejo salir por la puerta trasera que te acerca al vecindario donde vive la mayor parte de la población del Kratón. Se trata del barrio situado en lo que fueron los antiguos jardines del Sultán y que rodea las ruinas Taman Sari, castillo de Agua, antiguo palacio de recreo que antiguamente estaba plagado de piscinas para el disfrute del Sultán y de su harén. Queda muy poquito en pie de este complejo, debido al destrozo ocasionado por las guerras javanesas y los posteriores terremotos. Este barrio está lleno de callejones y de vida, en él se pueden visitar varios talleres de artesanos. No dejes de visitar algún taller donde se realizan los tejidos de batik (telas tintadas a través de una técnica donde se utiliza cera o pasta de arroz), y también otro donde puedas ver como hacen las marionetas wayang de cuero, es bastante interesante, aunque hay que negociar bien los precios ya que son bastante altos. Durante la última parte de la visita nos acompañó un chico, que decía ser guía, es prácticamente imposible evitar que uno de estos guías espontáneos se pegue a ti para enseñarte parte de este complejo palaciego. Así que acéptalo de buena gana y aprovecha para preguntar sobre las costumbres, la cultura y la forma de vida de la gente que aún vive dentro de estas murallas. Luego bastará con darles algo de propina o comprar algún artículo en alguno de los talleres al que te llevarán.

Por la tarde tomamos el autobús (bastante destartalado) hacia Borobodur, a una hora y media de Yogyakarta. Estos autobuses salen de la estación Jombar y el último que hay, al día, es el que sale a las 3 de la tarde. El bus a Borobudur aunque tiene un horario fija de salida, suele salir finalmente cuando se llena y el precio es de 25.000 rupias, aunque suele ser normal que intenten cobrar más a los extranjeros (intenta ver lo que pagan tus vecinos). Recuerda que hay muchísimo tráfico en la ciudad de Yogyakarta, y llegar hasta la estación Jombar te llevará al menos una hora dependiendo del tráfico, El autobús 2B sale cerca de Kraton y llega hasta Jombar.

BOROBUDUR

En Borobodur dormimos en Lotus II, (habitación doble 200.000 rupias, con desayuno incluido) es muy recomendable, el personal es super atento y las habitaciones están muy limpias con buena calidad/precio. Prestan bicicleta para dar paseos por los alrededores y te ayudan a sacar la entrada de Borobodur. Al día siguiente entramos en Borobodur a primera hora, nada más abrir el recinto, para evitar el calor, la masificación y aprovechar al máximo antes de tomar el bus que nos llevaría hasta Semanang,

BOROBUDUR es el mayor templo budista del mundo. Se construyó entre 750 y 850 d.C., se dice que se utilizo mucha mano de obra, ya que durante su construcción hubo que extraer, transportar y tallar unos 60.000 m² de piedra, el nombre significa: «monasterio budista en la colina». Esta situado en una gigantesca montaña artificial de piedras talladas, en un valle rodeado de selva, arrozales y volcanes activos. El monumento fue representa de forma simbólica y visual el peregrinaje de nuestra mente hacia la felicidad, absoluta según la filosofía budista empezamos nuestro peregrinaje en el mundo terrenal subiendo hasta el nirvana o iluminación. Su estructura consta de seis plataformas cuadradas coronadas por otras tres circulares: está decorado por 2672 paneles profundamente decorados, de los cuales 1212 muestran iconográficamente las enseñanzas de Buda. Hay 432 estatuas de Buda sentadas en las diferentes terrazas y su punto más alto alcanza 42 metros. El peregrinaje que se debería hacer es de 5 kilómetros, siempre en sentido de las agujas del reloj, comenzando en la base para terminar en la cima o Nirvana (afortunadamente hay accesos por cada uno de los laterales de la pirámide para acortar el camino). Una vez alcanzado la cima observaremos a Buda, completamente descubierto, a contraposición de los niveles anteriores: es la metáfora del estado de liberación del Samsara o sufrimiento y del desprendimiento de todo lo material. La zona en la que se ubica el templo de Borobudur es, igualmente, excepcional, zona fértil, considerada como el «Jardín de Java» y lugar sagrado para los locales. Desde aquí podremos observar más de cerca el volcán Merapi de 2930 m, el cual entró en erupción varias veces durante el siglo pasado; la devastadora erupción del 2010 produjo 353 muertos y obligó a evacuar a más de 360.000 personas. Se dice que es el volcán más activo de Indonesia, en un país con 127 volcanes activos. De echo, este templo permaneció sepultado, durante siglos, bajo las cenizas de una erupción. No obstante, el templo no llego nunca a ser olvidado por los habitantes de la zona.

Al poco tiempo de llegar comenzó a llenarse de turistas, la mayoría locales, muchos grupos de estudiantes y lo curioso fue que por un momento dejamos de ser anónimos, para convertirnos en «famosos». De repente nos pararon para pedirnos una foto, pero después de una, fue otra, otra y otra… No paraban de pedirnos fotos, fue una locura. Al principio nos pareció bastante gracioso, pero según iban sucediéndose una foto detrás de otra, llego a ser muy estresante y algo violento. No nos dejaban avanzar y ni siquiera nos permitían hacer nuestra propias fotos, así que finalmente salimos corriendo del templo, por suerte habíamos llegado nada más abrir y habíamos podido disfrutarlo por un buen rato antes de que llegaran los grupos. Aquí dejo un vídeo, para que veas lo que te espera si te convierten en «famoso» en Borobudur, jajajaj

Después de la visita a Borobudur, cogimos las bicicletas prestadas del hotel y dimos un bonito paseo por los arrozales y la campiña de Borobodur, mereció mucho la pena este paseo en bicicleta. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí te adjunto una de las fotos que tome en ruta.

Terrazas de arroz Tegallalang

BORNEO – orangutanes

Desde Borobudur tomamos un bus para llegar a Semarang, desde donde teníamos un vuelo reservado para el día siguiente hacia Borneo (vuelo a Semarang – Pangkalanbun: 35€ con Trigana Air). Semarang no tiene mucho para ver, es una ciudad bastante sucia. Dormimos una noche en Semarang y lo único destacable que encontramos de esta ciudad es el restaurante Spiegel, moderno y con rica comida donde cenamos. Nuestro vuelo salió temprano por la mañana para llegar a Borneo, donde teníamos reservado una excursión de tres días por los canales del parque Nacional Tanjung Puting. Esta excursión es más que recomendable, creo que es una de las cosas imprescindibles para hacer en Indonesia e incluso de repetir. Personalmente si vuelvo a Indonesia, que eso espero, faltaron muchas otras islas para recorrer, repetiría la excursión con los orangutanes. Tanto el avión para entrar y salir de Borneo, como la excursión por el parque Nacional Tanjung Puting lo llevábamos reservado desde España, es lo único que llevábamos reservado para nuestros recorrido de 25 días por Indonesia. Nosotros reservamos con Jenie Subaru: jeniesubaru@gmail.com, 240€ por persona, paseo de 3 días (2 noches) con entradas y taxas al parque, comidas y traslados de llegada y salida al aeropuerto incluidas. Lo único que no está incluido en el paquete son la propina y las cervezas. Antes de comenzar la excursión te ofrecen la posibilidad de comprar las cervezas que pienses que vas a consumir durante todo el recorrido en el mercado negro (estamos en una isla de mayoría musulmana) a un precio algo elevado, pero te sabrán a gloria cuando estés recorriendo los canales. Si vas durante los meses de julio y agosto es aconsejable reservarlo con bastante tiempo de antelación, ya que Tanjung Puting es el destino turístico más popular de Kalimatán. IMPORTANTE: intenta reservar tu vuelo para llegar a Pangklanbun (Borneo) antes de las 10 de la mañana y asi aprovechar todo el día y de salida sobre las 12 del medio día (la excursión suele terminar sobre las 9:30 y te llevan al aeropuerto).

BORNEO es la tercera isla más grande del mundo, esta dividida entre dos países: Malasia e Indonesia. Kalimatán es la parte indonesia, correspondiente al 73% de la isla, donde se encuentra el parque Nacional protegido de Tanjung Puting, hábitat de los últimos orangutanes en libertad del planeta. El origen de este parque nacional es el resultado de la lucha e investigación de una sola mujer: Biruté Galdikas. El parque sirve también como un centro de rehabilitación de orangutanes, donde ejemplares huérfanos o excautivos aprender a vivir de nuevo en libertad dentro de su hábitat natural. Por eso es el mejor lugar para observar estos maravillosos animales, tan parecidos al ser humano. Hay varias plataformas dentro de la selva, donde los guardias apilan bananas para alimentar a la población de orangutanes liberados y semisalvajes. No hay vallas ni jaulas de separación, a si que se ven a los orangutanes muy de cerca.

La palabra orangután procede del malayo ·orang», que significa hombre y «hutan» que significa bosque, así que el orangután es el «hombre de los bosques«. Lamentablemente el único hábitat natural para el orangután es la selva de Borneo y está siendo deforestado para la plantación de palmas de aceite, utilizado por las grandes multinacionales para la realización de bollería y de muchos cosméticos.

Orangután

Al llegar al aeropuerto de Pangkalanbun nos esperaba el guía de la excursión, que nos acompañaría en la embarcación durante los siguientes tres días. El recorrido se hace en los famosos Klotok, embarcaciones sencillas y básicas de madera tradicionales de Indonesia, que sirven de casa flotante durante toda el recorrido. Este barco, de unos 15 metros de eslora, está equipado con colchones, almohadas, mosquiteras, cocina, baño y ducha. El recorrido comienza en la ciudad de Kumai y en el primer día desciende por el río Sekonyer hasta llegar a la primera parada. Por el camino podrás disfrutar del increíble paisaje, observando monos narigudos, macacos o aves exóticas.

La travesía es de cuento por su serpenteante río en mitad de la selva y lleno de vida salvaje. Desde el Klotok podrás disfrutar de un atardecer precioso. Y por supuesto la comida que te sirven está deliciosa, basada en las recetas tradicionales indonesias y suele ser pescado o pollo con muchos vegetales. Una de las cosas que más recuerdos de estos días era el momento de la ducha. La ducha, muy rústica, estaba en la parte trasera de la embarcación y tenía una pequeña ventana por donde iba observando el paisaje mientras me duchaba. Las noches son espectaculares, se duerme en colchones con mosquiteras en la cubierta y lo mejor es escuchar el sonido de la noche en el medio de la selva y bajo la luz de la luna o de las estrellas. La experiencia de dormir en el medio de la selva es una auténtica pasada. Una de las noches nos despertó un gran barullo, ruido de chapotear en el agua y aullidos de mono…. la conclusión la sacamos nosotros, algún cocodrilo estaba cazando su cena. Durante la travesía, tienes tiempo para relajarte, admirar la naturaleza y disfrutar de estos momentos únicos.

Durante estos esto días se van haciendo varias paradas, donde se camina por la selva hasta llegar a los comederos de los orangutanes. Estos momentos son increíbles, donde podrás ver a poca distancia cómo se acercan los orangutanes con sus pequeños para alimentarse y como juegan entre ellos, Importante siempre cuidar su espacio y no interrumpirles en ningún momento. ME ENCANTÓ. Una de las diferentes paradas que se hacen es en el Campamento Leakey. Este campamento científico lleva el nombre de Louis Leaky, que es uno de los antropólogos más conocidos del siglo XX. Leaky fue el encargado de formar a tres mujeres investigadoras para que continuarán las tareas que el previamente había comenzado, fueron conocidas como las chicas Leaky. Estas tres mujeres fueron: Jane Goodall, quien trabaja con los chimpaces en Tanzania y Uganda; Dian Fossey quien contribuyó a la recuperación de la población de los gorilas en Uganda y Ruanda (su relación con los gorilas se relata en la película Gorilas en la Niebla) Y Biruté Galdikas quien sigue trabajando con los orangutanes en Borneo y a la cual vimos un día pasar en lancha en dirección a este campamento. Biruté Galdikas es la presidente de la Organización Internacional de Orangutanes, dedicada a la conservación, investigación y educación de los orangutanes.

De camino a nuestro Klotok, cuando ya parecía que todo había acabado, estábamos más que satisfechos con todo lo que habíamos visto, a pesar de no haber podido ver al orangután macho de la zona, el rey de los orangutanes, nos encontramos de bruces con él. Tom, se llamaba, estaba colgado de un árbol y parecía que hubiera estado esperando para despedirse de nosotros y poner broche de oro a este increíble paseo. Tuvimos que pasar por debajo del gran macho, como digo estaba colgado de un árbol en medio del camino y para poder pasar lo hicimos a escasos metros de él. Me quede impactada, fue impresionante verle tan de cerca y esperamos hasta que se descolgó del árbol y se alejo por el camino. Solo puedo decir: ¡¡ESPECTACULAR!!

BROMO

Después de estos maravillosos días por la selva, volvimos a tomar avión para regresar a la isla de Java, volamos a Surabaya. Al salir del aeropuerto nos abordaron los taxistas y conseguimos negociar un taxi que nos llevará directamente hasta Bromo por 450.000 rupias (27€ por un trayecto de 5 horas), incleiblemente económico si lo comparamos con las entradas a los templos de Borobudur o Prambanan, aunque el precio de salida empezó en los 700.000 rupias. Llegamos de noche cerrada a Cemoro Lawang, y cogimos una habitación muy muy rústica. El pueblo de Cemoro Lawang vive exclusivamente de los turistas que vienen a conocer el Bromo, y todos están confabulados para exprimir al máximo al turista. En consecuencia, te pedirán mucho por cosas que no tienen ese valor real, como las tarifas abusivas de los hoteles precarios que se encuentran en esa zona o el transporte hasta Probolinggo desde donde salen autobuses hacía otros destinos dentro de la isla de Java. Ya que era poco lo que íbamos a dormir, a las 3 am nos levantamos para comenzar a andar y subir al mirador de Bromo, no le dimos más importancia a la habitación.

El volcán BROMO se encuentra dentro del Parque Nacional de Bromo Tengger Semeru, el monte Bromo forma parte de la caldera Tengger, de 16 km de diámetro. El parque cubre un área de 500 km². Una barbaridad y recibe su nombre por dos de las montañas del parque: el Monte Semeru (el más alto de Java con 3.676m) y el Monte Bromo, (el más famoso del Parque con 2392m); y Tengger es el nombre que recibe la gente que vive en la zona. Este volcán tienen un magnetismo especial, por un lado, es uno de los volcanes más activos de la isla de Java (ha entrado en erupción unas 50 veces en los últimos 237 años), y por otro lado, es muy accesible el subir a su cumbre o los diferentes miradores para admirar algo único de la naturaleza y contemplar el espectáculo del amanecer. Al mismo tiempo, es considerada como una de las tres montañas más sagradas para los hindués y son muchos los grupos de peregrinos balineses o indo-javaneses que acuden hasta aquí para rezar. En la falda del volcán y rodeado por un mar de cenizas existe un templo hindú construido por los hindués que se refugiaron en la cordillera Tengger cuando el gran imperio de Majapahit cayó en manos del islam en el siglo XVI.

Una vez en Cemoro Lawang hay numerosas personas o agencias que venden los tour al volcán en Jeep. En estos tour te recogen en el hotel sobre las 4 de la mañana para subirte primero a los miradores y observar el amanecer y después entras con el Jeep en el gran cráter donde te dejan un tiempo para hacer fotos o para subir andando al borde del cráter del Bromo (si se puede, depende de la fumarola) o al templo hinduista. En nuestro caso lo hicimos por libre, sin contratar excursión. Lo importante es levantarse muy pronto para comenzar a caminar. Salimos del hotel a las 3 de la mañana (no te olvides de llevar linterna) y subimos caminando a los miradores, por el camino encontrarás muchos locales que te ofrecen llevarte en caballo o en moto, Andando tardarás unas dos horas en llegar (6 km en total), merece la pena subir hasta el mirador de más arriba (King Kong Hill), a pesar de que el último tramo se hace pesado por ser todo de escaleras, tendrás las mejores vistas del Bromo. Arriba hay que esperar para que empiece a amanecer, pero hay pequeño puestecito donde vende té o café para calentarse. NO OLVIDES DE LLEVAR ROPA DE ABRIGO, subes a 2600m de altura y hace bastante frío. En estas fotos puedes ver, en primer plano el cono perfecto del monte Batok (inactivo al día de hoy y 2.440 m), al lado el humeante cráter del Bromo (2.329 m) y en segundo planto el Monte Semeru (3.676 m), uno de los más activos de Indonesia, cada 20 minutos arroja una enorme nube de vapor y humo, a veces acompañados de cenizas y piedras.

Y después de casi una hora disfrutando del amanecer y tomando miles de foto, bajamos andando con la intención de entrar al interior del cráter, llamado Mar de ceniza. La puerta de entrada al parque está al lado del pueblo y cuesta 215.000 rupias por persona. Pero según íbamos caminado encontramos al lado del hotel Cemara Indah el paso para los caballos y para locales, un camino de tierra por el que entramos a este mar de ceniza evitando pagar la entrada. Fíjate bien, verás el hotel y una garita de vigilancia que está vacía y ahí se encuentra el camino que baja hasta el interior del cráter, se tardan 15 minutos. Nos acercamos caminando sobre la ceniza hasta la ladera del Bromo. Allí encontrarás cientos de Jeeps de los turistas que llegaron en excursiones organizadas y jinetes con caballos que esperan para acercarte hasta el comienzo de las escaleras (253 escalones) que llevan hasta el cráter del Bromo. Sólo se podrá subir si en ese momento el volcán no emana demasiadas nubes tóxicas. También podrás llegar hasta el templo hindú. Nosotros la verdad que no llegamos a subir ni al cráter, ni nos acercarnos mucho al templo, vimos muchísima gente en fila por esas escaleras y preferimos caminar tranquilamente por este paisaje tan inhóspito.

Para salir de la caldera del Bromo tomamos una moto cross-taxi que nos llevó a los dos de vuelta al pueblo. Ya estábamos cansados de caminar y la experiencia fue divertida.

Después de desayunar, intentamos tomar bus para ir a Probbolingo desde donde salen buses y trenes hacia Banyuwangi. Ya que nuestro próximo destino era el volcán Ije. Pero aquí nos encontramos con la mafia que habíamos leído en numerosos blogs. El problema es que las mini furgonetas que van hasta Probbolingo solo salen si se llenan (tienen capacidad para 15 pasajeros) y sino exigen pagar los asientos vacíos o no arrancan. Eramos un grupito de 6, nos quejamos, porque no entendíamos el porque nos querían cobrar el bus entero, cuando llevábamos esperando casi dos horas y no nos habían informado de esto desde el principio. Nosotros bajamos de la mini furgoneta e íbamos a hacer dedo para que nos llevarán, y ahí es cuando comenzó el lío. El conductor de la mini furgoneta empezó a hablar mal a la gente que en un principio nos iba a llevar y no nos llevaron. Otros chicos fueron al hotel para ver si podían conseguir alguna otra forma de transporte, pero la recepción les dijo que como ya habían estado hablando con los de la mini furgoneta no podían hacer nada. Nadie en el pueblo nos quería llamar a un taxi. Nos dio la impresión de que eran unos mafiosos que tenían a todo el pueblo atemorizado, como ya habíamos leído en otros blogs. Finalmente la única forma de salir de Cemoro Lawang fue pagando el bus entero entre los 6 pasajeros que estábamos allí. Pagamos 75.000 rupias por persona por un trayecto de 45 minutos. No es nada caro, pero da mucha rabia ver como se abusa del turista. Y como segunda sorpresa, no nos dejaron ni en la estación de buses, ni en la de trenes como habíamos pedido, sino en una agencia para que allí contratáramos el bus que nos llevaría hasta Banyuwangi. En fin…, para futura ocasión creo que lo mejor sería contratar traslados en privado de llegada y salida de Cemoro Lawang, para evitar que cuatros mafiosos se hagan con tanto poder. Desde Probolinggo tomamos otro bus que nos llevó hasta Banyuwangi, trayecto de cinco horas que aprovechamos para dormir.

VOLCÁN IJEN

Llegamos sobre las 8 de la noche a Banyuwangi. Por el camino reservamos por Internet habitación doble con desayuno en el hotel Bayu (200.000 rupias). La habitación del hotel estaba muy bien, pero lo mejor fue el personal del hotel, super agradables, ellos mismos nos recogierón en la estación de autobuses a nuestra llegada para llevarnos al hotel y con ellos contratamos directamente el traslado hasta Ijen de ida y vuelta por 300.000 rupias / persona, incluyendo agua y alquiler de máscara.

La peculiaridad de este volcán es el acumulo de azufre que alberga en su interior. Un elevado porcentaje de este elemento químico emerge en estado líquido y desciende creando ríos rojizos que se solidifican y cristalizan en contacto con la atmósfera y asi se convierte en grandes bloques de color amarillo intenso.

La excursión al volcán Ije comenzó en nuestro hotel, nos recogieron a las 12:30 de la madrugada y nos llevaron hasta la entrada del Ijen (hora y medio de coche). Desde allí comenzamos a subir hasta 2.148 metros de altura, el sendero es pronunciado. Ascendimos durante hora y 45 minutos en la oscuridad de la noche guiados por las estrellas hasta el borde del cráter, donde azotaba un fuerte viento y donde ya se comenzaba a percibir el olor sulfuroso de las fumarolas del volcán. El último tramo es más duro, con una subida bastante pronunciada. Una vez en el borde del cráter, comenzamos el descenso hasta el ojo del volcán Ije, descenso muy empinado y pedregoso. Cuanto más desciendes más estrecho e impracticable es el camino, a esto se suma la poca visibilidad que hay por ser de noche y el cruce con los mineros que trabajan en este volcán y suben y bajan constantemente cargados de azufre. El camino parece llevarte al infierno, puede ser agotador, fue en el único momento que me pregunte que narices hacia yo allí y estuve apunto de darme la vuelta. La falta de oxigeno, los gases tóxicos y las nubes de azufre que traspasaban cualquier máscara y te llenan los pulmones puede ser agotador y hacerte sentirte mareado. NO OLVIDES IR PROVISTO DE MÁSCARA Y LINTERNA.

Lo que más sorprende de esta excursión son las condiciones en las que trabajan los mineros. Al cruzarnos con ellos nos damos cuenta que muchos van en sandalias, que ninguno lleva máscara, se tapan con un simple pañuelo de algodón. Preguntamos a un chico a la bajada y nos dicen que hacen ese camino de subida y bajada al cráter varias veces al día desde las 3 de la madrugada hasta las 9 o 10 de la mañana. Corretean arriba y abajo el volcán cargando con entre 60 y 80 kilos de azufre, sobre sus espaldas y recibiendo tan solo 800 rupias por kilo.

Bajar de noche, aguantar el frío y los gases tóxicos del azufre merece la pena para poder ver la «BLUE FLAME«, que son fascinantes. Aunque esto también es cuestión de suerte, dependerá de la dirección en la que sople el viento para alejar las nubes tóxicas del lugar, y que así te permita descubrir las entrañas de la tierra. Es espectáculo sin igual, que impone mucho respeto. Nosotros tuvimos la suerte de ver la Blue Flame y esperamos dentro del cráter, observando a los trabajadores en su tarea diaria, para ver el amanecer. Además preferimos subir ese camino, si es que se puede llamar camino, hacía la cima de día, pues la bajada me costó muchísimo y lo pasé mal, no sabía donde ponía los pies y lo hice con mucho miedo. Nunca había visto un volcán de azufre en pleno rendimiento y me pareció muy interesante. Creo que es algo imprescindible de visitar en Indonesia.

Después de esta fascinante experiencia, nos llevaron al hotel de vuelta donde pudimos tomar una ducha de agua caliente (digo agua caliente, pues fue el primer alojamiento donde tuvimos agua caliente, anteriormente solo habíamos tenido agua fría) mientras nos preparaban un rico desayuno de arroz frito con verdura, el famoso Nasi Goreng , que casi desayunábamos todos los días y que nos fascino. Después del desayuno, el personal del hotel nos llevó al puerto, desde donde tomamos un ferry y bus hacía Bali, tardamos casi 6 horas de viaje hasta llegar a Ubud. La continuación de este maravilloso viaje se puede seguir en: RECORRIDO POR BALI.

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