Aunque el Transiberiano fue completado 1900, aún no había una vía férrea que uniera las dos orillas del Baikal. Hasta la construcción del tramo del Circumbaikal, Port Baikal era el final de la línea, donde un ferry llevaba el tren y los pasajeros hasta la orilla este. Para conocer la ruta de tren del Circumbaikal te aconsejo mirar mi artículo sobre EL TRANSIBERIANO, donde te comentó como es y como recorrerla. Algo que es realmente imprescindible en tu viaje con el Transiberiano.

En 1895 Rusia encargó a una fábrica inglesa un rompehielos, para albergar el tren y los pasajeros en su interior y cruzar el Baikal. El rompehielos tardó un año en construirse en Inglaterra. Sin embargo, aún debía afrontar toda una aventura para llegar a su destino final. Una vez terminado volvieron a desmontarlo. Enviaron cada pieza por separado a San Petersburgo y aquí éstas volvieron a dividirse, esta vez en 7000 paquetes distintos. Después de un larguísimo viaje, e innumerables percances, las primeras cajas empezaron a llegar a Listvyanka a finales de 1897. Aquí un ingeniero naval y 4 hombres más de la fábrica inglesa, esperaban para reconstruir el barco, junto con una partida de trabajadores rusos.

El rompehielos Baikal tocó por fin las aguas del lago en 1899, casi 4 años después de que hubiera sido construido en Inglaterra. Sin embargo, aún no estaba listo. Las calderas habían quedado detenidas en Krasnoyarsk a la espera de que fuera construido el puente sobre el Yenisey, ya que eran demasiado pesadas para transportarlas en barcazas. El rompehielos entró en servicio en abril de 1900.

Nadie de Siberia había visto algo igual. En la cubierta principal había tres líneas de vía para acomodar los vagones de un tren entero. Había también cabinas de primera y segunda clase, almacenes y puente suficiente para acomodar a más de 600 pasajeros de tercera clase, un suntuoso restaurante y una capilla que se puso de moda entre los habitantes del Irkutsk para celebrar sus bodas.

En 1901, la misma compañía inglesa construyó el Angara, otro rompehielos más pequeño. Al igual que pasó con el primero, tuvieron que enviar las piezas por separado y reconstruirlo directamente al borde del lago. Los expertos calcularon mal la profundidad y pronto se vio que el Angara no era capaz de abrir una vía en la profunda capa de hielo. La única manera en la que el Angara podía utilizarse en invierno, era que el Baikal fuera rompiendo el hielo por delante. Por tanto, el Angara seguiría la ruta abierta. Sin embargo, ni siquiera la potencia del Baikal impedía que en algunos momentos del duro invierno ruso, los barcos tuvieran que quedarse a resguardo en el puerto; entonces los pasajeros solo podían cruzar el lago helado con trineos.