Este viaje, se trataba de un viaje que se llevaba muchísimo tiempo fraguando y que por fin pudimos realizar el puente de mayo de 2018. Llevábamos tiempo con la idea de ir a los Países Bajos en grupo de amigos. Alojarnos en un barco y visitar los campos de tulipanes y los pólderes en bicicleta. Por fin, después de llevar varios años imaginando este viaje con cada cerveza en la que nos juntábamos todos o casi todos, llegó el momento….

No todos pudieron venir, lamentablemente echamos de menos a nuestros amigos: Isa y Miguel que les quedaba menos de 8 semanas para ser papás y no pudieron venir, y a la rubia, nuestra amiga Lourdes, que se quedó cuidando de la pequeña Claudia, y nuestros queridos Francis y Amparo que con mucha pena no pudieron acompañarnos…

Pero fuimos en total 16 amigos en este viaje para recordar, con muchas anécdotas. Pero lo más importante de todo fue que cumplimos uno de los sueños que habíamos tenido todos juntos: NUESTRO VIAJE A HOLANDA EN PANDILLA. Todo empezó 8 meses antes del viaje, en agosto encontramos un vuelo a Ámsterdam por sólo 105€ y era justo para el puente del 1 de mayo, cuando se daban dos grandes fenómenos naturales: los amigos funcionarios profesores tendrían puente, y era el MOMENTO DEL TULIPÁN. Así que los vuelos se compraron en agosto, a partir de ahí nos pusimos a buscar alojamiento, alojamiento para 16 y queríamos un BARCO. No fue fácil convencer a todos de que dormiríamos en un barco en literas con solo 2 baños para 16 personas, pero gracias a la insistencia de Marisu y la mía, conseguimos que todos aceptaran y alquilamos lo que luego sería una maravillosa experiencia. El barco se encuentra en la población de Weesp a tan solo 15 minutos en tren de Amsterdam y con conexión directa desde el aeropuerto a Weesp.

Algunos salieron viernes por la mañana y otros viernes por la tarde del 27 de abril. Los que llegaron por la mañana tuvieron la suerte de poder asistir a la fiesta del rey, que se celebra el 27 de abril todos los años, en el día del cumpleaños del actual rey: Guillermo Alejandro. En este día hay mercadillos, fiesta y música por la calle y es tradición vestirse con ropa naranja, e incluso llevar peluca o maquillaje naranja. El nombre de la familia real holandesa es Casa de Orange, que significa literalmente: color naranja y este es el color nacional de Holanda. ¡¡¡Que suerte tuvieron algunos de poder disfrutar de este día!!!!

Al día siguiente sábado, nos levantamos tempranos y después de desayunar algo rápido en el barco, cogimos tren de Weeps a la estación central de Ámsterdam y de aquí otro tren de solo 30 minutos a Harlem. En Harlem alquilamos bicicletas y empezamos nuestro recorrido por los campos de Tulipanes.

DÍA 1: HAARLEM Y TULIPANES EN BICI

Haarlem, tiene un encantador centro urbano, que no ha variado desde el siglo XVII, es un laberinto de calles peatonales llenas de anticuarios, librerías y viejas queserías. Pero antes de visitar Haarlem, cogimos bicis y nos fuimos hacia el famosos Keukenhof, fuimos por la N206, que es la carretera que va atravesando diferentes campos de tulipanes, gladiolos y lirios.

Después de hacer este maravilloso recorrido en bicicleta, entramos en el parque Keukenhof, que solo abre de mediados de marzo a mediados de mayo, donde se puede ver un espectacular efecto de color y aroma. Keukenhof tiene su origen en el siglo XV, cuando aquí se encontraba la huerta y los campos de caza que pertenecían a la condesa Jacqueline de Baviera. De hecho, la palabra Keukenhof significa «jardín de cocina». Posteriormente en 1644, se construiría el castillo Keukenhof con un terreno de más de 200 hectáreas. Tres siglos más tarde, en 1949, los principales productores de bulbos y tulipanes se pusieron de acuerdo para convertir una parte de este jardín en un expositor de tulipanes con más de 7 millones de bulbos en floración cada año. El parque cuenta con más de 15 km de senderos y jardines, además, se pueden encontrar árboles centenarios, lagos, un molino, canales, puentes…

Aquí comimos y recorrimos el parque, además de bailar la macarena y otras canciones junto al carrusel que se encuentra dentro del parque, fue un momento divertido, solo nos faltó pasar la gorra para sacar unas monedas. Fuimos el espectáculo del momento.

Curiosidad sobre los tulipanes: Los tulipanes, aunque son la flor nacional, no son originarios de los Países Bajos, en realidad, proceden de Asia Central. Los primeros fueron descubiertos en las montañas de Tian Shan, al noroeste del Himalaya, y en el siglo XI, los turcos los llevaron al Imperio Otomano, donde se convirtieron en las flores favoritas de los sultanes. Se dice que, hacia el año 1562, un diplomático austriaco llevó a Europa los primeros bulbos de esta flor tras vivir en Turquía, y que envió algunas muestras al jardín Botánico de Leiden, y allí se empezó a cultivar pues el suelo arenoso es ideal para su reproducción. Los jardines se convirtieron en un símbolo visible de prosperidad. Para un holandés adinerado, el presumir de jardín ante las visitas era tan importante como vestir ropajes caros y ofrecer lujosas comidas con cubertería de plata. Y el tulipán, la flor más exótica de todas las flores, se convertiría así en la joya de aquellos presuntuosos vergeles. Hacia 1630 el negocio de los bulbos era ya rentabilísimo, su precio se disparó aún más cuando empezó a ser reclamado también por aristócratas extranjeros, se convirtió en el cuarto producto más exportado de Holanda. Los comerciantes de bulbos comenzaron a firmar contratos con los cultivadores apenas finalizada la cosecha de un año para el año siguiente. Pronto los propietarios de estos contratos empezaron a vender estos contratos por un precio superior y a su vez, quien compraba el contrato lo vendía por un precio aún mayor y así comenzó la especulación con los tulipanes. En 1637 el bulbo de un tulipán llegó a valer más que el equivalente de su peso en oro. Hay una leyenda que cuenta que un marinero holandés confundió un bulbo de esta flor con una cebolla y la puso a hervir y cuando el capitán del barco se enteró, le acusó de robo y le metieron por ello en la cárcel. «Con lo que vale el bulbo que te acabas de comer, podría comprarse comida para alimentar a toda la tripulación durante un año» le dijo su capitán. Esto podría resumir la surrealista burbuja de precios que los tulipanes experimentaron durante unos pocos años, que enriqueció a unos pocos solos y arruino a otros en el camino. Fue la primera burbuja económica moderna. Esta venta y compra de contratos, aumentó el precio de tulipanes sin la seguridad de que al final, llegado el momento de la cosecha, habría de verdad gente dispuesta a comprar tulipanes por aquellos precios tan exagerados, inflados durante los meses anteriores. Durante los primeros meses de 1637 la especulación continuó sin freno, pero de repente los comerciantes y exportadores empezaron a tener problemas para colocar sus futuras remesas a los precios que se habían negociado y se desplomó el valor de los contratos y un montón de dinero que estaba «en el aire» desapareció de un plumazo.

Desde Keukenhof tomamos la N208 para volver a Haarlem. Antes dimos un pequeño paseo por la ciudad de Lisse que esta al lado de los jardines.

De vuelta a Haarlem, visitamos Grote Markt, plaza principal llena de cafés y terrazas, su Stadhuis (ayuntamiento) un edificio renacentista con gablete, delante del cual se levanta una escultura de la Justicia, este edificio fue en la antigüedad un pabellón de caza de los condes de Holanda.

También aquí se encuentra la Grote Kerk, (Iglesia de San Bavón) enorme iglesia gótica erigida entre 1400 y 1550, el campanario de la iglesia está presidido por la corona imperial de Maximiliano de Austria, privilegio concedido a las ciudades que apoyaron a los Habsburgos.

Adosada a la iglesia se verán pequeñas tiendas, construidas por los administradores de la iglesia para conseguir ingresos para mantenerla. Dentro de la iglesia está su órgano de madera y metal que tocaron Handel y Mozart en el siglo XVIII. Al lado de la iglesia se encuentra el grupo de edificios conocidos como Verweij Hal las ventanas del gablete sobresalen de estos hermosos edificios barrocos, antiguamente aquí se encontraban los mercados de carne y pescado y hoy acogen las exposiciones de arte contemporáneo.

En esta plaza nos tomamos unas ricas cervecitas antes de volver para Amsterdam.

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En Ámsterdam paramos para cenar y recorrer el barrio rojo y tomar otras cervezas antes de volver al barco. El Barrio Rojo, es el reino de los sex-shops y de las prostitutas. Este es el más pintoresco y turístico barrio de Ámsterdam. Conocido mundialmente por los escaparates que adornan sus calles y estrechísimos callejones, en los que las prostitutas, realizan sus actividades profesionales desde hace siglos.

La prostitución está completamente regulada en los Países Bajos, de forma que cada prostituta está obligada por ley a tener contratada una seguridad social privada (como cualquier trabajador neerlandés), a pagar tributos al estado, hacer declaraciones de hacienda y todos los procesos legales a los que un trabajador o empresa han de llevar a cabo para mantener su estatus de legalidad. Es algo curioso que ver, ya que en ningún otro país del mundo existe esto. Se encuentra en el barrio más antiguo de Ámsterdam, donde sus calles son estrechas y están los canales más pequeños. Aquí encontramos aún mucha gente que seguía celebrando el cumpleaños del rey y nos unimos a ellos. Mira que fiesta:

Fue una noche muy divertida, pero lamentablemente lo que pasó en Ámsterdam se queda en Ámsterdam…. jejeje, Solo os contaré que, con la euforia y las cervezas, estuvimos a punto de perder el último tren de la noche que iba de Ámsterdam a Weesp. Menos mal que Vidal en un momento de lucidez, miró horarios de tren y se dio cuenta que el último tren salía de Ámsterdam en 10 minutos y si perdíamos ese tren ya no teníamos otro hasta las 8 de la mañana. Así que empezamos a correr como si nos persiguiera un oso para alcanzar un tren, en el que entramos y acto seguido se cerraron las puertas…. Hasta esto nos resultó muy divertido, no podíamos parar de reír de la carrera de locos que nos habíamos marcado y terminamos celebrando nuestra noche en el barco.

DÍA 2, ZAANSCHE SCHANS – ALKMAAR

Este segundo día volvimos a levantarnos temprano para desayunar en el barco y tomamos tren a Zaansche Schans. Esta población está a 35 minutos en tren desde Ámsterdam, la parada de tren es: Zaandijk Zaanse Schans y desde aquí se camina unos 10 minutos para llegar al museo al aire libre del pasado preindustrial de Holanda, donde nos encontramos con una colección de molinos históricos, La mayoría de estos molinos tienen más de 200 años y todavía están en uso. Es un lugar muy bonito, la lluvia no nos dio tregua este día, pero pudimos recorrer esta zona de molinos.

Los molinos es una de las cosas más famosas de Holanda. En el siglo pasado, 9.000 molinos impedían que las aguas invadieran los pólderes y, al mismo tiempo, molían el grano, serraban la leña y prensaban el aceite. Los molinos tenían una estructura con capucha giratoria, el techo de paja se podía mover, para orientar los en la dirección del viento. Los molinos fueron sustituidos por las máquinas a vapor y hoy en día, se utilizan bombas mecánicas para impedir inundaciones. Se bombea constantemente, porque si no en 5 o 6 semanas todos estos lagos que fueron desecados estarían de nuevo cubiertos por agua. Cuando un solo molino no podía atenuar la diferencia de nivel de agua entre el pólder y el canal, se situaban 3 o 4 alineados en escalera para poder desecar los pólderes, por eso encontramos aquí varios molinos situados en línea.

Para pasear entre los molinos y las hermosas casas de madera no se paga.

Pero también es aconsejable pagar los 4€ de entrada para visitar el interior de uno de ellos. Hay una docena de molinos en Zaansche Schans. Se puede visitar el molino utilizado como aserradero, o el de especias, o en el que se prensaba cacahuete para la producción de aceite, o bien el utilizado para la producción de pintura. Curiosamente aquí se encuentra uno de los 55 molinos que existieron dedicados a la fabricación de pintura. Aquí las astillas de la corteza de maderas tropicales que eran importadas a Holanda se trituraban, para conseguir polvo de madera. Este polvo era un tipo de pigmento que se envasaba y se vendía generalmente a los pintores como Rembrant, Hals o Vermeer.

Decidimos visitar también la granja de quesos que había cerca de los molinos. Dijimos que éramos un grupo y nos hicieron la explicación en español. La señora con traje típico nos explicó la elaboración del queso Gouda holandés que puede ser de leche de vaca, de oveja o de cabra- También mezclan la leche con trufa, pimienta, comino y hasta con chili para hacer sus ricos quesos. Aprendimos que el queso de leche de cabra es uno de los mejores y es bueno para la gente que tiene colesterol, porque es el que menos grasa tiene. En la tienda pudimos probar todas las clases de estos ricos quesos y las mostazas que hacen para acompañar a los quesos… ¡¡¡ummmm delicioso!!!!

A continuación, nuestra intención era ir hasta Rijp para alquilar bicicleta o barco y recorrer los pólderes y canales de los lagos Beemster y Shermer. Lagos que fueron drenados durante el siglo XVII y donde se creó un terreno fértil que se arrendaron a los agricultores y ganaderos y donde, más tarde los comerciantes construyeron sus casas señoriales y mansiones. Actualmente el Polder Beemster está incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad desde 1999 como «una obra maestra de creatividad». Lamentablemente debido a la lluvia, que no paró en todo el día, decidimos dejar las bicis y barco que no íbamos a disfrutar e irnos desde Zaansche a Alkmaar. Ya volveremos algún día para poder recorrer lo que nos faltó. Tomamos tren y en tan solo 50 minutos llegamos a Alkmaar. Lo primero era almorzar y para ello probamos la rica sopa de tomate que los holandeses saben hacer tan bien. Y luego fuimos a dar una vuelta por Alkmaar.

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Alkmaar es una ciudad pequeña, de casi 100.000 habitantes, que como buena parte de las ciudades de los Países Bajos tiene una serie de canales navegables y las características casas de fachada estrecha y de 2 y 3 pisos. En la plaza principal se encuentra el Waa, es la casa del peso. Un edificio que se encuentra en casi todas las ciudades de Holanda y que servía para pesar las mercancías. De hecho, era uno de los edificios civiles más importantes en toda la ciudad.

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Alkmaar es conocida por su extraordinario mercado de quesos que se celebra cada viernes durante toda la temporada de verano (de abril a principios de septiembre). No era viernes cuando nosotros fuimos por lo que no pudimos verlo. Pero se dice que junto con el mercado de Edam es uno de los más turísticos del país. Los comerciantes de queso llegan hasta Alkmaar vestidos todos a la manera tradicional, pesan su mercancía en el Waag en una curiosa y folclórica ceremonia que hace muchos años que se repite.

Desde Alkmaar, volvimos a nuestro barco, pero pasando por un supermercado para hacernos con cervezas, vino y algo para cenar y montamos nuestra propia fiesta en el barco. Otra fiesta para recordar y nos dieron, las 10, las 11 y las 12 y casi al amanecer acabo la noche… jejeje

DÍA 3: ÁMSTERDAM

Este día teníamos pensado tomar bus a VOLENDAM y después barco para cruzar a MARKEN. Lamentablemente nos encontramos con una huelga de autobuses y no salía ni los servicios mínimos para ir a Volendam. Habíamos empezado el día algo más tarde debido a la trasnochada del día anterior y entre la huelga de autobuses y que seguía lloviendo sin tregua decidimos dedicar el día a la ciudad de Ámsterdam y recorrerla a pie.

Ámsterdam nació en el siglo XII, cuando una comunidad de pescadores de arenques se instaló en la confluencia del Ij y del Amstel (marcado en blanco en el mapa arriba), construyeron el primer dique donde hoy está la estación central (arriba del todo, en negro). En el siglo XV era la ciudad más importante de los Países Bajos, atrajo gran número de judíos expulsados de España y Portugal que se dedicaban a las artes, la talla de diamantes y la imprenta. Se construyó un nuevo barrio, el Jordaan, para alojar a artesanos y pequeñas industrias. Ámsterdam se rodeó de nuevas fortificaciones de 8 km de longitud, sobre las que se elevaron 26 molinos (marcado en rojo, donde está el canal Singel). En el siglo XVII se construyeron una serie de canales semicirculares alrededor del casco antiguo, que hoy son los canales más bonitos para recorrer. Estos tres canales principales son: Herengracht (en verde), Keizergracht (en amarillo) y el Prinsengracht (en rosa) donde se encuentran hoy en día numerosos monumentos.

La ciudad medieval estaba delimitada por el anillo del Singel y la activad se daba alrededor del mercado agrícola, donde estaba situado el Waag, la báscula pública (actual mercado nuevo). Se puede ver restos de las murallas en la Schreierstoren (torre de las Plañideras, nombre procedente de las lágrimas derramadas por las mujeres y novias) desde la que las mujeres de los pescadores, con el corazón en un puño veían alejarse los barcos.

Aunque durante casi toda su historia (excepto entre 1808–1810) ha sido la capital oficial de los Países Bajos, nunca ha sido la sede de la justicia, el gobierno o el parlamento holandés, ya que todos estos órganos se encuentran en la ciudad de La Haya, que por tanto es la principal ciudad del país con respecto a política y justicia. Ámsterdam tampoco es la capital de la provincia de Holanda Septentrional, que siempre ha sido Haarlem. El escudo de Ámsterdam consta de tres cruces denominadas las «cruces de San Andrés», se dice que las cruces representan los tres peligros que más afectaron a Ámsterdam: inundación, incendio y la peste.

Desde la estación fuimos por la calle Damrak hasta la plaza Dam, la plaza principal de Ámsterdam, donde se hizo el dique del que tomó el nombre. La calle Damrak parte por la mitad el centro histórico de la ciudad, dividiéndola en la Nieuwe Zijde (al oeste) y la Oude Zijde (al este, donde el barrio rojo). Esta calle antiguamente era un brazo del río Amstel que servía de puerto y hacia el oeste estaba el mar. Como mínimo una cuarta parte de la longitud de Damrak está ocupada por la gran mole de la Beurs van Berlage (la bolsa). Mercaderes de todo el mundo venían aquí para hacer fortuna con tabaco, azúcar, porcelana china, especias e incluso bulbos. En la actualidad, el edificio ya no funciona como mercado bursátil, sino que acoge salas para conciertos y exposiciones y se ha convertido en la sede de la Netherlands Philharmonic y de orquesta de cámara.

Ahora la estación central de Ámsterdam separa la ciudad de su puerto.

En la plaza Dam se encuentra el palacio real, erigido entre 1648 y 1665, época de máximo esplendor de Ámsterdam como nación líder del comercio marítimo, como ayuntamiento y la iglesia nueva. No fue palacio real hasta 1808, cuando Napoleón invadió los Países Bajos y puso a su hermano, Luis Bonaparte, en el trono holandés. Hoy en día el rey de Holanda tiene su residencia oficial en la Haya, pero se sigue utilizando para actos oficiales, como por ejemplo la recepción de jefes de Estado cuando vienen en visita oficial.

Al lado del palacio y en la misma plaza Dam se encuentra la Nieuwe Kerk (iglesia nueva), construida en el 1408. Solo se la puede considerar nueva en comparación con la Oude Kerk (iglesia vieja) del siglo XIII que se encuentra en medio del barrio rojo.

Luego seguimos nuestro paseo por la calle peatonal Kaverstraat, es la calle comercial de Ámsterdam con modernas tiendas. Podemos observar las fachadas de las casas decoradas con piedras de gablete rescatadas de casas derribadas. Esas placas de piedra arenisca esculpidas se usaban para identificar las casas en los tiempos anteriores a la utilización de números y solían dar pistas del nombre del propietario.

Desde aquí pasamos por las arcadas que hay al lado del museo de la ciudad, antiguo orfanato transformado en museo, para entrar en el recinto de las Beguinas. Fue una especie de convento, para mujeres ricas que no casaban y optaron por llevar una vida religiosa, sin voto de castidad ni pobreza, dedicadas a la educación de los pobres y el cuidado de los enfermos. En 1971 murió la última de estas damas. Hoy, las viviendas se alquilan, a un precio módico a mujeres mayores solteras, viudas y piadosas.

Desde el Beguinenhof, salimos a la plaza Spui, donde se encuentra la estatua de bronce de una golfilla desaliñada llamada Het Amsterdamse Lieverdje (La Pícara de Ámsterdam) que se convirtió en el símbolo del movimiento alternativo durante las décadas 60 y 70, cuando los que se manifestaban en contra del sistema se reunían aquí las noches de los sábados. En esta plaza nos paramos a comer un rico arenque crudo con cebolla, bueno algunos repetimos y tomamos más de uno…

Después de nuestro tente-pie, volvimos a la calle peatonal Kaverstraat, para continuar por ella y llegar hasta la Torre de la moneda. Así llamada porque durante el siglo de Oro, el siglo XVII, albergo la casa de la moneda. Esta torre pertenecía a la antigua muralla construida en el XV. Aquí nos tomamos nuestro tiempo para pasear por el mercado de las flores, mercado flotante. Aunque casi ni notaremos que este mercado se encuentra apoyado sobre barcazas amarradas al canal Singel. Es el lugar ideal para comprar bulbos de tulipanes o cualquier tipo de planta. El canal Singel marca la línea de las murallas del siglo XV, y se une al río Amstel formando un foso que rodeaba la ciudad medieval.

Desde la torre de la moneda continuamos a la plaza Rembrandtplein y Thorbeckeplein. Son dos plazas adyacentes rodeadas de terrazas de bares. Rembrandtplein es uno de los centros nocturnos de vida de la Ámsterdam. En esta plaza se encuentra una estatua del pintor Rembrant y una representación escultórica de la Ronda de la noche, compuesta por 22 figuras a tamaño natural. Es en esta plaza donde nos sentamos tranquilamente a comer y disfrutar de unas buenas cervezas antes de continuar nuestro paseo por la ciudad de los canales. Comimos en Coco´s Outsback, lugar que se puede recomendar y que tiene la comida a mitad de precio los lunes.

Después de unas horas de risas, cervezas y una rica hamburguesa en Rembrandtplein, continuamos hacia la plaza Leidseplein. Tardamos bastante en llegar. No es que esté lejos, pero éramos 16 y cada uno tenía deseo de entrar en un sitio diferente, pero finalmente llegamos. Leidseplein es otro foco principal de la vida nocturna de Ámsterdam, pero antes de sentarnos en otra cervecería, decidimos dirigirnos primero a la plaza de los museos. No teníamos intención de visitar ningún museo, algunos ya habíamos estado en los dos museos más importantes que se encuentran en esta plaza: Rijksmuseum con una extensa colección de pinturas que la familia real holandesa reunió en el siglo XVIII, donde se pueden ver entre otros las telas de Rembrandt, la ronda de noche, obra más conocida de Rembrandt y esculturas y artes decorativas del país; Museo Van Gogh que acoge algunas de las pinturas más conocidas de este pintor holandés. Muy importante si alguien desea visitar el museo es necesario sacar las entradas por Internet con antelación, lo pueden hacer a través de la página web del museo Van Gogh, actualmente no están vendiendo entradas en la taquilla, sólo venden por online. Para el Rijksmuseum se pueden comprar las entradas directamente en el museo o si uno no quiere hacer fila y ya tiene programado cuando visitarlo, también lo puede hacer desde su página web Rijksmuseum.

De aquí volvimos a la plaza Leidseplein a tomar unas cervezas y comenzar con la noche de Ámsterdam. Antes de empezar con la noche, decidimos asegurarnos a qué hora salía el último tren para Weesp donde teníamos nuestro barco, para no volver a hacer el spring de la última vez. Fuimos de nuevo al barrio rojo, donde hay un bar que me gusta mucho por la música roquera que ponen. Se trata del mítico Excalibur, es un lugar fantástico con muy buena música y un buen ambiente. Aquí terminamos una super noche de bailes, risas y más risas y de nuevo lo que pasó en Amsterdam se queda en Ámsterdam. Os dejo el enlace de Excalibur por si queréis echarle un vistazo, solo con abrir la página ya empezareis a escuchar buena música.

Día 4: MÁS ÁMSTERDAM EN BARCO Y VUELO DE REGRESO

Nuestro último día en Ámsterdam, por suerte nuestro avión no salia hasta las 19:30, así que aún teníamos más de medio día para seguir conociendo Ámsterdam. Nos volvimos a levantar tarde, ya que la fiesta de la noche anterior en Excalibur acabó en el barco asaltando la bodega de cervezas y vinos. No hace falta decir, que después le dijimos al dueño del barco, que veníamos con tan buen rollo que queríamos seguir la fiesta y que habíamos asaltado su bodega, con lo cual estábamos dispuestos a pagar lo que hiciese falta. Y la verdad que sin ningún problema y nos la cobró a un precio bastante bueno. Se portaron súper bien con nosotros. El día que llegamos al barco nos recibieron con cervezas y vino. Hora de abandonar nuestro alojamiento: ADIÓS Liberté, esperamos volver pronto!!!. Las cabinas y las camas eran pequeñas, pero fue realmente fantástico el poder compartir juntos esta experiencia y nos dio mucha libertad a la hora de juntarnos a hablar, a bailar y a reírnos en su salón, montamos discoteca y karaoke.

Llevamos nuestras maletas a la estación, los casilleros estaban llenos, pero encontramos al lado de la iglesia Sank Nikolas (a la izquierda según salimos de la estación de tren) un locker donde poder dejar nuestro equipaje, a 7€ cada maleta (maleta de mano). De ahí estuvimos un rato dando vueltas por las tiendas de suvenires de la calle principal. Y luego nos fuimos al embarcadero. Habíamos alquilado 2 barcos para pasear por nuestra cuenta en los canales. La reserva estaba hecha en: Canal Motor. Son barcos con capacidad para 7 personas, por eso que tenìamos dos reservados. Para no quedarnos sin ello, lo habíamos reservado con varías semanas de antelación.

Fue una manera muy amena y divertida de conocer los principales canales de Ámsterdam. Dimos un paseo de 2 horas entrando por el Prinzengracht, conmemorado a Guillermo de Orange, héroe de la sublevación contra los españoles y donde se encontraban los almacenes, los comercios y las casas de los artesanos. Luego salimos al río Amstel y regresamos para soltar el barco por el Herrengracht donde se encuentran las casas más señoriales y hermosas de la ciudad.

Y con este estupendo día, al fin soleado, y este hermoso paseo en barco por los canales de Ámsterdam nos despedimos de la ciudad. Fue sin duda un viaje que ninguno olvidaremos, conocimos muchos sitios, reímos, bailamos y disfrutamos mucho de nuestra amistad y un viaje de amigos. Pensando ya en el próximo destino que llegará muy pronto…