JAPÓN

Japón es un país que no te dejará indiferente, seguramente sea uno de los países más atractivos a visitar en el mundo, ya sea por sus monumentos, por sus religiones o por la limpieza y orden que se ve en todas sus ciudades. Te cautivará sobre todo por su gente y su forma tan diferente de pensar. En esta entrada me propongo hacer una breve introducción de este país y comentar los lugares que uno no se puede perder a la hora de visitar Japón; aunque la lista pudiera ser interminable, me concentraré en lo más destacado para un viaje de 20 días. Gracias a mi trabajo de guía turística he tenido la oportunidad de introducirme profundamente en la cultura de este país, aprender sus tradiciones, su historia y comprender un poquito la forma de ser de los japoneses. He podido disfrutar de este país en varias ocasiones, a veces guiando grupos y a veces recorriendo por mi cuenta diferentes rincones del país.

Como no es un viaje que haya hecho una sola vez y en un único sentido, no voy a contar el viaje etapa por etapa, sino que haré una lista de los lugares que no debería perderse un viajero al visitar este destino. En “Curiosidades varias” tenéis así mismo un artículo en el que hablo de las diferencias entre Geishas y Maikos y otro apartado dedicado a la gastronomía japonesa

Datos geográficos:

Japón es un archipiélago en forma de arco de 377.915 km² de superficie, de los cuales 13.430 km² son agua. Tiene 127,55 millones de habitantes. Esto es algo que nos llamará bastante la atención: un país tan poblado en tan pequeña superficie y sin embargo tan ordenado, tan limpio y con tan poco tráfico. Está formado por casi 7.000 islas, aunque sus monumentos más importantes se encuentran dentro de las 4 principales, que ocupan el 95% de la superficie terrestre del país:

Honshu, la mayor, donde están las principales ciudades como Tokio, Osaka, Kioto, Kobe, Hiroshima…

Hokkaido, la isla al norte de Honshu, segunda isla en tamaño, donde se encuentra Sapporo.

Kyuhsu, la isla más al sur, tercera en tamaño, donde se encuentran las ciudades de Nagashaki y Fukuoka

Schikoku, isla que se encuentra al este de Honshu (a solo 13km de Hiroshima), cuarta en tamaño, con ciudades como Matsuyama y el conocido camino de peregrinaje de los 88 templos.

La isla de Okinawa, también muy conocida debido a la II Guerra Mundial se encuentra a más de 600 km al suroeste de Kyushu, les sigue en magnitud.

Cerca del 80 % del país es montañoso y apenas un 18% del territorio es habitable, por lo que las ciudades japonesas son grandes áreas urbanas densamente pobladas. El área metropolitana de Tokyo es el mayor núcleo urbano del planeta, en él viven más de 36 millones de personas. El pico más elevado es el famoso monte Fuji, con 3.776 metro. Se trata de un volcán inactivo. Los volcanes son muy numerosos en el país; se conocen unos 200, de los que aproximadamente 50 están aún en actividad, ésto quiere decir que es un país altamente sísmico, en él que se calculan unos 5.000 temblores al año, así que no es extraño poder sentir uno. Pero que no cunda el pánico, sus edificios están muy bien preparados. Yo personalmente he podido vivir dos temblores, en los que se movió todo el edificio y me asuste bastante, sobre todo en uno en octubre de 2017.

Cuándo ir: Japón tiene cuatro estaciones muy diferenciadas.

Invierno– de Diciembre a Marzo, donde el clima es muy frío, con nevadas más largas e intensas en la parte norte del país y en las montañas, pero que ofrece cielos despejados para observar la belleza de sus picos nevados.

Primavera- de marzo a junio, es una de las mejores estaciones para visitar el país. Comienzan a subir poco a poco las temperaturas y los días van siendo cada vez más largos. Tened en cuenta que a finales de marzo/comienzo de abril es el periodo de Sakura (florecimiento del cerezo y uno de los momentos simbólicos de la cultura popular japonesa).

Verano- de junio a septiembre, cada vez va aumentando el calor y la humedad. Es el periodo de lluvias y tifones, que se vuelven más frecuentes durante los meses de agosto y septiembre.

Otoño- de septiembre a diciembre, es otro de los periodos más bonitos para visitar este país, donde la temperatura comienza a bajar sin llegar a hacer demasiado frío y también es el periodo de Momiji, cuando se marchitan las hojas de los bosques, creando una gama de colores rojizos que hacen bellísimos los bosques de Japón, teniendo en cuenta que el 63% de su superficie es bosque.

Para poder saber el momento de floración del cerezo te recomiendo visitar esta página: Sakura Japón; y para conocer mejores días para ver el Momiji: Momiji . Se trata de un blog especializado en Japón que da muchísima información y que actualiza su página todos los años para saber el comienzo de la floración del cerezo y del Momiji.

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Sakura en el paseo filosófico de Kioto.
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Hanami, fiesta tradicional del Sakura, donde japoneses se reúnen bajo los cerezos a contemplar la flor y hacer pícnic.

Sakura (cerezo en flor), esta relacionado con los samurais, es más, el emblema de los guerreros samurais era la flor del cerezo. La aspiración de un samurai era morir en su momento de máximo esplendor, en la batalla, y no envejecer y “marchitarse”, como tampoco se marchita la flor del cerezo; la cual cae del árbol antes de ello, empujada por el viento.

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Tiempo de Momiji con sus hojas de color rojo intenso.

Religiones: En Japón se practican dos religiones mayoritarias: budismo y sintoísmo, ambas se complementan y se han ido sumando sus tradiciones a lo largo de la historia. Aunque los japoneses dicen no tener religión, si se mira el número de inscritos en las diferentes religiones, aparece que hay 112 millones de sintoístas y 93 millones de budistas y 1,2 millones de cristianos, es decir mucho más que el total de su población. Pero puede ser porque más que nada se piensa en estas religiones cómo una forma de vida, filosofía o ética, por tanto algunos de ellos profesan las dos. Es interesante observar que, para los japoneses, las prácticas religiosas no funcionan de manera excluyente. Un japonés admite celebrar bautizos en santuarios sintoístas, casarse por la religión cristiana y celebrar funerales por ritos budistas. Y además de esto, muchos de los aspectos sociales, como en el trabajo o en la escuela, están basados en los principios del confucianismo. Toda esta mezcla se puede explicar como un rechazo general a aceptar una única religión y la creencia de que las religiones se adaptan a la persona, dependiendo del momento de su vida y de la situación por la que se esté pasando. Hay unos 100.000 santuarios sintoístas y unos 80.000 templos budistas repartidos por todo Japón. Expondré algunos de los más importantes e interesantes a visitar en el país.

El sintoísmo es la religión más antigua de Japón y es la única de origen japonés. Shinto quiere decir “camino de los dioses“. Carece de escrituras sagradas o de fundador y tiene varios dioses llamados “kamis“, dioses que adquieren la forma de conceptos importantes en la vida diaria, como el viento, la lluvia o la fertilidad. El dios del sol, Amaterasu, es el mayor kami. Para poder conocer al detalle esta religión y poder identificar cada elemento de los santuarios sintoístas recomiendo visitar esta página web: Visitando un santuario sintoísta

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Antes de entrar en un santuario sintoísta, hay que purificarse. El ritual consiste en: lavarse primero mano izquierda, luego mano derecha, de nuevo la mano izquierda, enjuagarse la boca y finalmente derramar el agua sobrante del cazo por encima del mismo para limpiarlo.
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Sintoísmo: delante del pabellón principal se hacen dos reverencias, seguidamente se golpean dos veces las palmas o se toca dos veces la campana para llamar a los dioses y que escuchen nuestras plegarias. Finalmente hacemos una nueva reverencia, donde nos presentamos y pedimos nuestro deseo al kami del santuario.

El Budismo sin embargo entró en Japón a través de China en el siglo VI y llegó junto a la escritura, la adivinación, la ciencia y todo aquello que estructura el estado. Dentro del Budismo hay muchas variantes; en Japón destaca el Budismo Mahayana, que a su vez se divide en Budismo Tierra Pura, Budismo Shingon y Budismo Zen.

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En el budismo, la purificación se hace mediante el humo del incienso. Se colocan 3 palitos de incienso por persona; el número 3 es un número sagrado que puede representar tierra, agua y espíritu; vida, muerte y alma; pasado, presente y futuro…, y después se atrae el humo hacia uno mismo.

Idioma: El japonés tiene 3 alfabetos. El primer alfabeto, se llama Hiragana y se escribe como ひいらがな y se usa para palabras de origen japonés. El segundo se llama Katagana y se escribe como カタカナ y se usa para palabras de origen extranjero. Estos dos alfabetos tienen tan solo 41 caracteres. El tercer alfabeto se llama Kanji se escribe como 漢字 y tiene más de 2500 caracteres (proviene de China). Es difícil encontrar japoneses que hablen ingles, pero son muy serviciales e intentan ayudar aunque no entiendan lo que les estés pidiendo, por lo cual hay que tener mucha paciencia para poder comunicarse con ellos y sobre todo ser muy agradecido, aunque no les puedas entender. Es cierto, que el idioma en este país puede suponer un problema para aquellos que no se sepan mover bien por el mundo, ya que la mayoría de los carteles están en uno de estos tres alfabetos, de echo aún (2017) pocos carteles se encuentran en alfabeto latino, por lo que conviene ir en tour organizado para poder disfrutar al máximo de esta milenaria cultura.

Cómo transportarse: El tren es el medio de transporte más conveniente para moverse de una ciudad a otra en Japón. El transporte en Japón no es barato, aunque existe la opción de comprar pases o tarjetas que se llaman Japanese National Railways Pass (JR Pass), son tickets de tren que se pueden usar por todo el país y es lo más apropiado para los turistas, ya que permite viajar en tren con todas las lineas de JR durante 7, 14 o 21 días. Así que, lo primero que tenemos que planificar es cuánto tiempo vamos a pasar en Japón para comprar el pase o el ticket que mejor nos convenga. Estos pases solo se pueden comprar antes de llegar a Japón, no se venden allí y se tienen que usar durante los 3 meses siguientes a su compra (es decir, si usted compro su JR Pass en Abril, tendrá que viajar a Japón antes de junio para poder aprovechar su ticket). También existen tarjetas de JR Pass para una zona en concreto, es decir, si nos vamos a mover sólo en una zona de Japón como puede ser Kioto-Osaka-Himeji: se puede comprar el Kansai Pass que va a ser más económico que el JR Pass general para todo Japón. En la web de Japan Railway puedes adquirir el pase o tarjeta que más te convenga y podrás buscar más información de como utilizar tu tarjeta de transporte (JR Pass). Recordar que estos tickets sirven para la mayoría de los trenes que conectan los aeropuertos con el centro de las ciudades, por lo cual podrán ser canjeados el mismo día de la llegada. Para aquellos que quieran mayor tranquilidad a la hora de moverse de un sitio a otro y también para los que quieran aprender más de la cultura japonesa, recomiendo realizar un circuito organizado con guía de habla hispana, en el que les llevarán de un sitio a otro, no se tendrán que preocupar de descifrar carteles en kanji, y además les irán contando muchos detalles y anécdotas de la cultura y de la rica historia de este país.

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Viajando en tren por Japón podemos encontrar hasta los famosos Sumotoris.

Alojamiento: Existen dos clases de alojamiento: de estilo occidental y de estilo tradicional. Una visita a Japón no puede considerarse completa si no se duerme, al menos una noche en un ryokan. Un ryokan es una hospedería tradicional, a veces dentro de edificios de la era Edo, con estructuras de madera, cristal y bambú, biombos de papel y suelos cubiertos de tatami. De los 80.000 ryokan que hay por todo el país, la mayoría están destinados a turistas de habla japonesa, pero también hay algunos que aceptan a extranjeros. Se deben respetar una serie de costumbres: quitarse los zapatos de calle y ponerse las zapatillas que se encuentran a la puerta de la habitación, para andar por el hotel. Nunca pisar el tatami con zapato de calle. La tarifa de la habitación suele incluir desayuno y cena al estilo tradicional japonés, una delicia que hay que probar al menos una vez en la vida. Muchos ryokan no tienen baños privados dentro de la habitación, sino que suelen ser baños comunales, no privados. En muchos casos estos baños son aguas termales naturales u onsen (no te puedes ir de Japón sin probar un Onsen). En la habitación siempre hay un yukata tradicional (quimono de algodón) para vestir mientras estemos dentro del hotel, ya que este kimono simboliza la relajación y el descanso, y en los pueblos termales lo normal es salir a la calle con él y con unas sandalias altas de madera denominadas geta. En la habitación también suele haber una mesa baja rodeada de cojines o sillas sin patas, sobre la mesa encontraremos una bandeja con un servicio de té y probablemente algunos dulces tradicionales. El futón (colchón en el suelo) se guarda en un armario; nos lo desplegarán discretamente por la tarde, cuando estemos fuera de la habitación.

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Dinero: La moneda de Japón es el yen, en el 2018 el cambio era de 1€ por 125 yenes. La forma más sencilla de pagar es en efectivo. A pesar del avance tecnológico que tiene este país, las tarjetas de crédito no son aceptadas en muchos comercios o restaurantes pequeños. En la mayoría de los grandes hoteles hay máquina de cambio en la recepción, muy sencilla; introduce los billetes de euros o dolares y directamente te da yenes. Pero la forma más fácil de obtener yenes es en los cajeros automáticos de las tiendas 7eleven, estos pequeños supermercados están por todos lados.

Compras / Souvenirs: El arte y la artesanía están muy valorados en Japón: un bonito peine lacado puede ser tan apreciado como un ukiyo-e (pintura japonesa tradicional). Hay artículos para todos los presupuestos y muchos de los recuerdos más interesantes son compactos y ligeros. Entre lo más habitual está la cerámica, el papel tradicional (washi) y las caligrafías; una amplia gama de recuerdos de bambú (bandejas, cajas, cuencos, típicas sombrillas), kimonos de seda o yukatas de algodón, amuletos que se suelen vender en los templos y santuarios (omamori, hamaya…), diferentes amuletos como Darumas, el gato Manekineko, el mapache Tanuki y todo tipo de dulces, generalmente siempre hechos de arroz y rellenos de dulce de frijol rojo.

Libros para leer y conocer más de Japón: Lluvia negra (novela que retrata la vida de los supervivientes de la bomba atómica), Sadako y las mil grullas de papel (Eleonor Coer), Kokoro de Soseki Natsume (uno de los libros más famosos y leídos, que refleja la manera de pensar de los japoneses), El pabellón de oro de Yukio Mishima (narra la historia del incendio producido en 1950 del templo Kinkakuji en Kioto) y Vida de una Geisha, escrito por Mineko Iwasaki, la geisha más famosa del mundo que reveló a Arthur Golden todos los secretos de su vida y Golden lo contó en Memorias de una geisha. Ahora, tras demandar al escritor por difamación, Iwasaki ha decidido contar su verdadera historia, El Japón heroico y galante de Enrique Gómez Carrillo.

Recomiendo leer también algunas curiosidades de Japón, que harán mas comprensible la cultura y la forma de vivir en este país. Aquí os dejo un blog muy interesante sobre algunas curiosidades de Japón.

AHORA VAMOS A EMPEZAR CON LA VISITA A LAS PRINCIPALES ATRACCIONES DEL PAÍS.

Japón es un país que tiene 3.000 km de Norte a Sur, pero las principales ciudades o atracciones se concentran en la isla más grande de las casi 7000 que lo componen: Honshu. Así que empezaremos por aquí.

Dentro de la isla de Honshu se encuentran algunas de las ciudades más interesantes de Japón: Tokio, Kioto, Nara, Hiroshima, Osaka y Kobe; Al ser TOKIO y KIOTO las ciudades más conocidas y visitadas, puedes encontrar información sobre estas en un post aparte. En Honshu también podrás conocer lugares espirituales como Monte Koya, Itsukushima y Nikko; los castillos japoneses mejor conservados como el de Himeji y Matsumoto; Jardines como Korakuen en Okayama; Pequeñas ciudades como Kurashiki, Iyaso no Sato Nenba, Tsumago y Kusatsu y hermosos paisajes como Monte Fuji, el Parque de los Monos y el bosque de bambú en Arashiyama.

NARA – esta ciudad ocupa el segundo lugar después de Kioto como reserva cultural de Japón, tiene 8 monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Fue la primera capital estable de Japón y dio el nombre al periodo Nara (710-784). Gracias a los diferentes emperadores que vivieron en la ciudad, se desarrollaron las artes y el budismo fue adquiriendo cada vez mayor poder. La clase alta japonesa asimiló la cultura china, adoptando el uso de caracteres chinos como sistema de escritura, que se convertirían en los actuales kanji japoneses, y el budismo como una de las religiones oficiales de Japón. De echo en el 784 la capital se traslado fuera de Nara, para alejar a la casa imperial de los monjes budistas que se habían hecho con mucho poder, ocupando algunos cargos políticos importantes, e incluso habían estado a punto de usurpar la corona imperial. En el corazón de la ciudad se encuentra el parque Nara-koen de 600 hectáreas con vistas preciosas de las montañas que rodean la ciudad. Aquí hay unos 1200 ciervos sueltos, que son considerados mensajeros de los dioses según el sintoismo y por esa razón están protegidos. Tener mucho cuidado con lo que llevéis en los bolsillos o en las manos, los ciervos se acercan y quitan lo que haya a la vista, y lo peor es que muchos de ellos enferman o mueren a causa de la indigestión de plástico o papeles, asi que por favor, tener mucha precaución. Es posible comprar “comida de ciervo” (galletitas preparadas por los vendedores) para alimentarlos y con paciencia acariciar a estos animales que están muy acostumbrados a la gente y dejan tocar. Es recomendable dar un paseo por todo el parque de Nara y visitar alguno de los templos o santuarios que allí se amontonan.

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El más importante y sorprendente de todos, es el TEMPLO TODAIJI – famoso por la estatua del Gran Buda y por la gran puerta Nandai-mon (Gran Puerta de Oriente). Mandado construir por el emperador Shomu para acoger a la escultura de bronce de Buda que data del 752 y también como lugar de reposo del espíritu de su hijo. Como en esta época el budismo tenia mucha influencia sobre la monarquía y el gobierno, el monasterio siempre estuvo bajo la protección del emperador incluso cuando la capital fue movida a Kyoto. Este templo fue el más importante del budismo en Japón. Fue el centro de rituales para la paz de la nación y para el progreso de la sociedad nipona. También funcionó como centro de enseñanzas y entrenamientos para los monjes que estudiaban la doctrina budista. Dentro del templo está el salón Daibutsuden, que es el edificio de madera más grande del mundo, y eso a pesar de que lo que vemos ahora (la estructura actual es del 1709) es una reconstrucción un 33% más pequeña que el edificio original. En el interior del salón encontramos la estatua de bronce del Gran Buda de Nara. El Daibutsu o Gran Buda de Nara es una estatua gigante de un Buda sentado de 15 metros de alto y 500 toneladas de peso que está flanqueado a ambos lados por Bodhisattvas. Destacan sus ojos de un metro y su nariz que sobresale medio metro de la cara. Detrás del gran Buda, se encuentra un columna que tiene un agujero, se trata de un agujero con las mismas dimensiones que las fosas nasales de nuestro Buda gigante por donde los más pequeños intentan pasar. Según la leyenda aquellos que consiguen cruzar dicho agujero conseguirán la sabiduría de buda y estarán más cerca del Nirvana. Antes de entrar al templo, echar un ojo a la puerta Nandaimon, es original del siglo XII y destacan las estatuas de madera de los dos guardianes celestiales de 8 metro de altura cada una. Guardianes que protegen el templo de las malas intenciones y de los malos espíritus.

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Mayor edificio de madera del mundo, 48 metros de altura, 57 metros de fachada y 50 metros de profundidad. Templo Toda-ji
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Gran buda de Nara en Toda-ji

Cerca del templo Todaiji, son recomendables los jardines tradicionales Isuien, perfectos para un paseo agradable y tranquilo, y visitar el santuario sintoista Kasuga-Taisha, famoso por tener multitud de farolillos de bronce y de piedra por todo el recinto. Además, es el santuario de la familia Fujiwara, una de las familias más poderosas en aquella época que siempre tenía a alguien cerca del trono manejando los hilos de la familia imperial.

También merece la pena, acercarse a otro de los templos más recomendados de la ciudad, el templo budista Honryu-ji. Este templo se encuentra a 30 minutos de Toda-ji, es menos visitado que los que están en Nara, pero se trata del primer monumento de Japón que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993. Además posee las edificaciones de madera más antiguas en el mundo, se dice que fue reconstruido tras un incendio y parte de sus instalaciones datan del 670. Uno de los elementos más típicos del budismo son las pagodas, y la del templo Honryu-ji es una de las más bellas de Japón. Es de 5 pisos de altura, toda de madera del siglo VII y una de las cosas más sorprendentes es que fue construida con un excelente sistema antisísmico. En el interior de la pagoda hay un péndulo que va desde el techo hasta casi el suelo, sin llegar a tocarlo, pero de tal manera que si hay un temblor y la estructura de esta pagado se mueve hacia uno de los lados, el péndulo automáticamente irá en la dirección contraria a su movimiento haciendo de tope e evitando que la estructura se caiga. No se puede entrar a la pagoda, ya que es un lugar sagrado, donde normalmente se guardan las cenizas de Buda o los Sutras, pero en su base se pueden ver unos relieves hermosos, representando la vida del primer Buda, Siddartha Gautama. Dentro de este templo se encuentra uno de los museos más ricos de obras budistas de Japón, museo con más de 2.300 piezas de arte. Destaca la estatua de madera de 1.97 metro de altura, representando a la Buda Kannon, buda de la misericordia, pero que al parecer tiene los mismos rasgos físicos que el príncipe Shotoku quien mando construir el templo en el 607 por primera vez. Al príncipe Shotoku, se le considera el gran impulsor del Budismo, quien probó la gran utilidad de éste como eje del estado y de una sociedad estable y ordenada, y financio la construcción de numerosos templos budistas por todo el país. Pero también hay muchas leyendas del príncipe Shotoku, considerándole demasiado avanzado para su época.

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Honryu-ji con su espectacular pagoda de 5 pisos.

OSAKA – Es la tercera ciudad más grande de Japón con 2,5 millones (por detrás de Tokio y Yokohama) y la principal de la región de Kansai, así como uno de los puertos y centros industriales más importantes del país, por lo que merece la pena visitarla para disfrutar de su gente (mucho más directa y ruidosa que la de otros pueblos y ciudades de Japón) y de su comida (los osakenses son unos locos del buen comer). Durante el siglo XVI fue el principal mercado de japón. Situada en una bahía en el mar Seto a 40 km de Kioto y 33 km de Kobe. Aunque Tokio le ha arrebatado el titulo de centro económico del país, Osaka es aun una gran potencia comercial, rodeada de fabricas punteras en electrónica y tecnología. En esta ciudad no podemos perdernos las maravillosas vistas de la puesta de sol desde Umeda Sky Building, un futurista edificio que merece la pena visitar, aunque sólo sea por subir esas escaleras mecánicas ‘flotantes’. Tiene 173 metros y 40 plantas. Está formado por dos torres simétricas sobre las que se asienta una plataforma a 150 metros de altura, desde donde se puede fotografiar el Gates Tiger Building. Es un edificio singular por el interior del cual pasa una autopista. La autopista Hanshin pasa por los pisos 5, 6 y 7 del edificio, pero sin tocarlo. La autopista se sostiene con soportes en el exterior del edificio, de forma que ambos nunca llegan a estar en contacto, y cuenta además con una estructura externa que evita ruidos y vibraciones en el edificio.

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Umeda Sky Building, merece la pena llegar sobre las 17:00 para ver el atardecer y disfrutar de las vistas tanto de día como de noche.
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Gate Tiger Building, con su autopista por el medio del edificio.

Osaka también tiene un castillo, aunque en realidad el interior esté totalmente reconstruido y renovado. Comenzó a construirse en 1583 de la mano de Toyotomi Hideyoshi, quien quería que se convirtiera en el centro del Japón unificado siendo el mayor castillo de la época. Sin embargo, el castillo es realmente moderno y no tan atractivo e interesante como otros que encontraremos por Japón. Una zona muy animada de esta ciudad es Dotombori, donde podrás hacer miles de fotos a las luces y neones de esta calle que compite por ser el más llamativo. El luminoso más famoso y seguramente el más fotografiado es: Glico-man, representa la marca de confitería Glico, cuya sede tiene su ubicación en Osaka. Se trata de un corredor de 300 metros, porque se dice que el primer dulce o caramelo que produjo esta empresa tenía 15,4 kcal, y esta era la cantidad de energía requerida por un hombre para recorrer 300 metros exactamente. Esta calle, Dotombori, discurre paralela al canal de 400 años de historia, que unía los dos ríos principales de la ciudad por donde se transportaban las mercancías antiguamente. El canal es el que da el nombre a esta calle y a este barrio. La calle esta llena de “Matsumoto Kiyoshi(farmacias), visitar una farmacia en Japón es toda una experiencia, especialmente por la variedad de productos que te puedes encontrar. Se trata de una mezcla entre farmacia y droguería, y los pasillos están llenos de carteles con ofertas, productos de belleza, medicamentos y todo tipo de bebidas energéticas. Se puede encontrar productos de belleza baratos y de alta calidad, lo divertido será encontrar lo que estés buscando o adivinar lo que estas comprando. Muchas de estas tiendas ponen música de moda a alto volumen y sus dependientes gritan las ofertas para que se escuchen en el exterior, por lo que será raro que pases de largo sin enterarte. La calle también esta llena de restaurantes cada uno con un rótulo más llamativo que el anterior. Aquí podrás comer takoyaki sentados en un taburete en cualquiera de los puestos de la calle o probar los pulpitos rellenos de huevo de codorniz, comer okonomiyaki en una izakaya tradicional o probar uno de los platos favoritos de los osakenses, ¡el cangrejo! Lo preparan de mil formas, desde en sushi hasta a la parrilla. O el pez globo que quizás no sea la comida más rica de Osaka ni la más especial, pero sin duda hay que probarlo al menos una vez en la vida. El mejor sitio donde probar pez globo en Osaka es, sin duda alguna Zuboraya, una cadena de restaurantes especializada en fugu. Estoy seguro que esta calle te atrapará durante un buen rato, pero conviene salir de ella y pasear por sus calles adyacentes, para encontrar algunos rincones maravillosos: como el bar más pequeño del mundo o un maravilloso templo en el medio de esa maraña de calles estrechas. Intenta encontrar el templo Hozen-ji, es un pequeño templo alrededor de una escultura de Fudo-myoo, a la que se le echa agua por encima para que traiga prosperidad en los negocios, por lo que esta completamente cubierta de musgo. Algo muy curioso!

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Dotombori, barrio de luces y restaurantes

KOBE – es una ciudad al oeste de Osaka y a orillas del mar Interior de Seto, prácticamente Kobe y Osaka están unidas la una con la otra. Es una ciudad portuaria, aunque no se trata de un puerto histórico como el de Osaka, ya que el puerto de esta ciudad abrió sus puertas en 1868, conocido como el muelle 3 o muelle Merikan. Esta ciudad fue destruida en la II Guerra Mundial, por su capacidad portuaria e industrial y de nuevo en 1995 por un terremoto, que provocó más de 5.000 muertos. El 17 de enero de 1995 hubo un terremoto de magnitud 7,3 y con epicentro en Kobe, afectando a la estructura de más de 639.000 viviendas. El muelle Merikan quedó completamente afectado por el terremoto y hoy se encuentra aquí el Parque Meriken con un monumento que lo recuerda, hay una parte que se ha dejado como quedo después del temblor. Es también en esta zona donde se encuentra el museo Kawasaki y la Torre del Puerto de Kobe, de forma hiperboloide y color rojizo, desde donde se puede disfrutar de bonitas vistas de la bahía. Merece la pena entrar al museo Kawasaki, donde se puede ver la evolución de la empresa y sobre todo, te asombrará todo lo que Kawasaki fabrica, quitándote la idea de que es un empresa sólo de motos. También podemos dar un paseo por uno de los barrios chinos más grande de Japón o entrar en un buen restaurante y comernos un auténtico filete de carne Kobe.

HIROSHIMA – es tristemente conocida por ser la ciudad dónde cayó la bomba atómica el 6 de agosto de 1945, la primera de las que se lanzaron contra objetivos japoneses. La bomba que fue lanzada sobre Hiroshima la llamaron LITTLE BOY por su tamaño, 3 metros de longitud, 0,7m de diámetro y 4 toneladas. Explotó a 600m sobre Hiroshima y 2 km a la redonda todo desapareció. El 92% de la ciudad desapareció, en total 7.600 edificios y para finales de diciembre 1945 había ya 140.000 muertos. El Parque de la Paz, zona donde cayó la bomba en 1945, es uno de los puntos más emblemáticos y el más visitado de la ciudad. En este parque hay varios monumentos que recuerdan este trágico suceso: Cenotafio: un arco de hormigón con los nombres de todas las victimas confirmadas en de la bomba. En el estanque detrás del cenotafio está la llama de la Paz que arderá hasta que no queden armas nucleares en el mundo. Uno de los monumentos más fotografiados de este parque es la Cúpula de la Bomba Atómica. Es el recordatorio más sombrío de la destrucción de Hiroshima. El edifico original era de 1915, funcionó como Pabellón de la Promoción Industrial hasta que la bomba le estalló casi encima; todas las personas que se encontraban en su interior murieron al instante, aunque el edificio fue uno de los pocos que quedaron en pie cerca del epicentro. Monumento a la Paz de los Niños (por detrás de la llama y antes de la cúpula). Este monumento está inspirado en una niña, Sadako Sasaki, de dos años en el momento del fatídico incidente, que después de la bomba enfermo de leucemia a los 11 años, la niña decidió hacer 1000 grullas de papel. En Japón la grulla es símbolo de longevidad y felicidad, y la niña creyó que si alcanzaba ese objetivo se recuperaría; Sadako murió antes de conseguir su objetivo pero sus compañeros de clase lo terminaron. En 1958 se erigió el monumento. Os dejo un enlace para aprender a hacer una grulla de papel y así que la podáis dejar junto a las miles de grullas que hay en el monumento a la paz de los niños: Grulla de orogami. Sí quieres conocer más sobre la historia de Sadako Sasaki, te recomiendo pinchar AQUÍ. Para aprender más sobre los hechos históricos que llevaron a Japón a la Guerra del Pacífico, los resultados de la bomba y los efectos en la población se debe visitar el Museo Conmemorativo de la Paz, un museo muy interesante, pero extremadamente duro (es difícil que no se os escape una lágrima en algún momento). Expone una colección de objetos rescatados tras la explosión de la bomba (ropa, reloj que paró a las 8;15, tuperware derretido…) y algunas fotografías terribles. El 6 de agosto se celebra el aniversario de la explosión del abomba atómica, en el Parque Conmemorativo de la Paz, donde miles de farolillos de papel son lanzados a la aguas del Kyuota-gawa, delante de la Cúpula de la Bomba Atómica, por las almas fallecidas. Hiroshima es también famosa por sus ostras y okonomiyaki (tortitas con col china, cubiertas de verduras y marisco o carne). Este plato es tan popular que existe una zona en Hiroshima donde encontramos Okonomimura, que significa, literalmente, la ciudad del okonomiyaki, que no es más que un edificio de varias plantas en las que en la planta 2, 3 y 4 contienen 27 restaurantes diferentes de okonomiyaki. ¡no se lo pierdan! Te dejo aquí la localización para que no te vayas de Hiroshima sin probar los mejores Okonomiyaki de todo Japón: Okonomimura.

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Cúpula de la bomba atómica

MONTE KOYA – se encuentra en una remota y montañosa península llamada península Kii. Es un lugar muy tranquilo y espiritual, donde se encuentra uno de los centros budistas más importantes de Japón y los senderos de peregrinaje de Kumano Kodo. Kumano Kodo, fue declarado en 2004 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO bajo el complejo “lugares santos y rutas de peregrinación de los montes Kii” y es, junto con el Camino de Santiago, el único camino de peregrinación con esta designación. Desde hace 12 siglos el monte Koya viene siendo visitado por un millón de budistas al año. En la edad media aquí se encontraban más de 1500 monasterios, de los cuales todavía quedan 117 en pie, incluyendo los 52 monasterios para retiros o aprendizajes donde os recomiendo de pasar al menos una noche para disfrutar de la paz y la vida monástica por un día. Al llegar, nos acompañaran a nuestra habitación de estilo japonés (futón en el suelo, pero super cómodo), los baños están fuera de la habitación y son compartidos. La mayoría de los templos ofrecen alguna práctica de meditación o relajación antes de la cena. Nos incluye la cena y el desayuno, totalmente vegetariano, la cena se sirve temprano a las 6:30 de la tarde y después podremos practicar la meditación o dar un paseo por el complejo de templos. El segundo día comienza a las 5:45 de la madrugada cuando los monjes nos despiertan para que podamos acompañarles en sus rezos matutinos, una impresionante ceremonia llamada Otsutome en la que se recitan sutras, se quema incienso y se prende una hoguera central. Al terminar, sobre las 7 de la mañana nos servirán un desayuno tradicional de nuevo totalmente vegetariano. RECORDAR LLEVAR ROPA DE ABRIGO, aquí la temperatura suele estar 5 grados por debajo que en las llanuras. Para poder reservar estancia en un monasterio, recomiendo hacerlo desde la página de turismo de Koyasan: Turismo Koyasan

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Hojo-in uno de los templos más antiguos que ofrecen alojamiento a los turistas
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Interior del templo Hojo-in

El monte Koya o Koyasan es el centro neurálgico y sede de la escuela del budismo shingon (budismo tántrico o esotérico), una de las sectas budistas más importantes del país, que llegó a Japón de la mano de Kobo Daishi hace más de 1200 años y que hoy en día cuenta con más de 10 millones de miembros y casi 4000 templos por todo el país. El recinto esta dividido en 3 áreas principales: el Danjo Garan (recinto sagrado) conjunto de varios templos y pagodas, considerado el centro del mándala que se dice forman las 8 montañas que rodean Koya-san. Aquí veremos una hermosa pagoda color bermellón que según la doctrina shingona representa el punto central de este mándala, merece la pena dar un paseo por aquí en la noche, cuando la pagoda y los diferentes templos están iluminados. Kongobu-ji, el templo más importante del budismo shingon, construido en 1593, es la sede de la escuela y residencia del abad de Koya-san. Destaca su jardín seco y las pinturas de las diferentes salas. Si vas por tu cuenta, te recomiendo seguir esta guía, aunque esta en ingles te ayudará para poder saber un poco más de lo que es considerado el templo más importante del budismo shingon.

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Jardín seco de Kongobuji, el jardín seco más grade de Japón con 2340 metros cuadrados y con 140 piedras que representan dos dragones que salen del mar de nubes para proteger el templo.

Oku-no-in, mausoleo de Kobo Daishi, rodeado por un inmenso cementerio, el más grande de Japón. Todo budista japonés que se precie tiene sus restos, o al menos un mechón de pelo enterrado aquí, para asegurarse una posición preeminente cuando el Buda del futuro (el Buda Miroku) regrese a la tierra. Cedros centenarios de más de 50 metros de altura cubren un camino de 2 kilómetros desde el puente Ichinohashi hasta el mausoleo de Kobo Daishi, fundador de la escuela Shingon en el año 816. Es una de las figuras religiosas más famosas de Japón y se le venera como bodhitsattva, calígrafo, erudito y como inventor del alfabeto hiragana japonés. Los seguidores de la escuela Shingon creen que Kobo Daishi no está muerto, sino meditando en su tumba, a la espera de la llegada de Miroku Maitreya, (el Buda del futuro). Para conocer un poquito más del fundador del budismo Shingon, pincha en: Kobo Daishi. Dos veces al día lo monjes van en procesión a su mausoleo a llevarle la comida, y no sólo comida, en el verano le traen ventiladores, abrigos en invierno y ropa una vez al año… Esta leyenda a atraído a miles de fieles para ser enterrados en este mismo cementerio, esperando resucitar en el paraíso. Cuando Miroku regrese, se cree que sólo Kobo Daishi será capaz de interpretar su mensaje divino a la humanidad. Así, el vasto cementerio es como un anfiteatro lleno de almas que aguardan su sermón celestial. Hay más de 200.000 tumbas, algunas de miles de años de antigüedad como la de famosos samuráis, shogunes, máximos sacerdotes, y otras más modernas de gente común, o algunas muy curiosas como una con forma de taza de café creada por una compañía de café o una de un cohete espacial de una empresa aeronáutica. Te recomiendo que dediques tu tiempo para pasear por este cementerio, son tumbas son muy curiosas y es un hermoso lugar por su enormes y centenarios cedros. Para mi Koya-san es uno de los lugares más fascinantes de Japón, tiene una energía especial, no te pierdas el poder pasar una noche dentro de uno de sus muchos templos de retiro.

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ITSUKUSHIMA – Este santuario sintoísta se encuentra en la isla de Miyajima, muy cerca de Hiroshima: Es Patrimonio de la Humanidad y uno de los tres parajes más bellos de Japón. La isla tiene 30 kilómetros cuadrado, y 1800 habitantes, se encuentra en el mar interior Seto. La isla se llama oficialmente Itsukushima, “isla sagrada” pero se la conoce popularmente como Miyajima, ‘isla del santuario’, dada la importancia del santuario en el entorno de la isla. Su imagen más conocida es la torii (puerta del santuario) de color bermellón, que, con plenamar, parece flotar. El origen de este santuario es de finales del siglo VI, fue construido a forma de muelle, la isla estaba considerada sagrada y como tal estaba prohibido la presencia humana y solo podían ver el tori desde un barco. El torii actual es una reconstrucción de 1875, tiene un total de 16,6 metros de alto y pesa 60 toneladas de peso. Los toriis de los santuarios sintoístas sirven como frontera entre el mundo de los espíritus y el mundo humano, el color bermellón del gran torii no es casualidad, sino que se cree que este color mantiene alejados a los malos espíritus. Junto al santuario hay un escenario flotante de noh, construido en 1860 donde se representa noh (teatro-danza estilizado) del 16 al 18 de abril. Normalmente los santuarios sintoístas además de lugares donde se veneran a los kamis, son también lugares donde se mantienen tradiciones artísticas como el teatro Noh, la caligrafía y la música de la corte (gagaku). RITUAL QUE SE REALIZA EN TEMPLOS SINTOÍSTAS: 1. Pasar el torii para dejar atrás el mundo humano y entrar en el mundo espiritual. 2. Purificarse lavándose primero la mano izquierda, luego la derecha, de nuevo la izquierda y finalmente enjuagar la boca, todo esto se realiza con un sólo cazó de agua sin rellenarlo. Entramos en el templo, hacia el salón principal (Haiden) donde 1. se tira una moneda como ofrenda, 2º se hacen dos reverencias, 3º se aplaude una vez para convocar a los kamis y que escuchen nuestras plegarias y finalmente juntando las manos hacemos una última reverencia mientras se pide nuestro deseo a los kamis. Si llegan en fin de semana es muy probable que puedan ver una boda sintoísta en el templo. Al llegar con el ferri a la isla, se gira a la derecha y se continúa 10 minutos por la orilla hasta llegar al santuario. La principal calle comercial, Omotesando, abarrotada de puestos de recuerdos y restaurantes, queda a una manzana del muelle. En ella se encontrará también la Shakushi (pala de arroz) más grande del mundo, las paletas más pequeñas son uno de los principales souvenirs de la región. Los ciervos que están considerados como los mensajeros de los dioses, están libres por la isla. Recomiendo comer ostras empanadas o asadas que son una especialidad de la isla, como también anguila sobre arroz.

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Boda en el santuario Itsukushima, el gorro que lleva la novia se llama: Tsunokakushi, literalmente: “para esconder los cuernos”. Simboliza la sumisión y lealtad de la mujer ante su marido. El novio lleva un cojín en la barriga para exagerar su riqueza.
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Gran torii de Itsukushima en plenamar, data de 1875, hecho de madera de alcanfor, sus columnas tienen 16 metros de altura y 1 metro de grosor.
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El santuario fue construido encima de miles de pilotes de madera.

NIKKO – (Nikkō-shi, literalmente «luz del sol o esplendor»). En Nikko se encuentran algunos de los templos más hermosos de Japón, a pesar de haber visto muchos santuarios y templos por el país, considero que los templos de Nikko son de los más bonitos que podrás ver. El conjunto de templos y santuarios de Nikkō, fue inscrito por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1999. El shōgun Tokugawa Ieyasu (fundador de la época Edo)lo escogió como el lugar ideal para levantar su propio mausoleo. El mausoleo, llamado Tōshōgū, fue construido por su nieto, Tokugawa Iemitsu, en 1634. Tokugawa Iemitsu construyó el mausoleo con el máximo de esplendor que le fue posible, pues su intención era utilizarlo como una forma de reflejar la grandeza y el poderío del clan Tokugawa, y así impresionar a sus rivales. Consiste en más de una docena de edificios budistas y sintoístas bellamente decorados en oro y grabados de madera. Dos de las cosas más destacadas de este conjunto de templos y santuarios son: el famoso grabado en madera de los 3 monos sabios, que representan los tres principios del budismo: no escuchar el mal, no ver el mal y no decir el mal y la sala Honji-do, una sala famosa por la pintura del techo que representa al dragón llorón. Los monjes se colocaran justo debajo del corazón del dragón y golpean dos palos de madera y entonces se oye el ronroneo de eco suave y pronunciado que se confunde con el rugido del dragón, si golpean los palos en cualquier otra parte que no sea justo debajo de su corazón no se produce este sonido, ¡Curioso!. Cerca del mausoleo de Tokugawa Ieyasu, se encuentra el mausoleo de su nieto, Tokugawa Iemitsu, llamado Taiyuin-byo. Este mausoleo fue terminado dos años después de la muerte del shōgun. Taiyuin-byo compite en magnificencia y riqueza con Tōshōgū, y juntos hicieron que la palabra Nikkō trascendiera en Japón como sinónimo de ‘esplendor’. En Taiyuin-byo, unas escalinatas llevan a diferentes patios, se va pasando por 4 puertas, la última conocida como puerta Karamon, da paso al oratorio Haiden y al santuario interior (Honden), donde hay 140 dragones pintados en el techo, que, se dice, llevan las plegarias a los cielos; los que llevan perlas suben y los que no, descienden para recoger más plegarias. (perlas azules en las garras)

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Los 3 monos sabios del Budismo: no ven, no escuchan y no hablan del mal.

CASTILLOS JAPONESES -eran fortificaciones construidas principalmente con piedra y madera. De la misma forma que los castillos de otras partes del mundo, los castillos japoneses eran construidos para vigilar lugares estratégicos o importantes, como puertos, ríos o caminos y casi siempre tenían en cuenta las características del lugar para su mejor defensa. Los castillos japoneses vivieron varias etapas de destrucción. Durante el shogunato Tokuwaga se decretó una ley para limitar el número de castillos que cada daimio o señor feudal podía poseer, limitándose a uno por feudo, por lo que varios fueron destruidos. Después de la caída del sistema shogunal y del regreso al poder del Emperador Meiji, nuevamente muchos castillos fueron destruidos y algunos otros desmantelados, en un intento de romper con el pasado y modernizar el país. Durante la II Guerra Mundial muchos castillos fueron destruidos durante los bombardeos. Al día de hoy sólo doce conservan su estructura original, destacando el castillo de Himeji y el castillo de Matsumoto.

El castillo de Himeji es uno de los castillos más espectaculares y bonitos de todo Japón, uno de esos castillos que merece la pena ver in situ. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1993 y Tesoro Nacional, es un castillo del tipo hirayama-jiro , es decir, un castillo situado sobre una colina rodeado de llanuras y es un ejemplo perfecto de la arquitectura de los castillos japoneses. Cuenta con un torreón principal de 5 plantas y 3 torres más pequeñas y toda la estructura está rodeada de fosos y murallas. Se tarda 1 hora y media en seguir la ruta alrededor del castillo. Recibe el apodo de “la Garza Blanca”, debido al color blanco del yeso exterior, un yeso que no es sólo decorativo, sino que además es ignífugo, algo muy importante si tenemos en cuenta que el castillo fue construido con madera. Gracias a su espectacularidad y a su parecido con el antiguo castillo de Edo, el castillo de Himeji se ha usado de escenario en muchos dramas históricos y en muchas películas que narran historias de los períodos Sengoku y Edo.

Otro castillo que merece la pena ser visitado es el castillo Matsumoto, ejemplo de castillo construido en una llanura. Comúnmente recibe el apodo del ‘castillo de los cuervos’, por el color negro de sus muros. Fue construido por Toyotomi Hideyoshi entre 1594 y 1597. Está apoyado sobre muros de piedra de 7 metros que, originariamente, tenían un amplio foso bajo ellos. El castillo de Matsumoto tiene una estructura arquitectónica única, porque la torre principal de 6 plantas está conectada con la torre menor del norte a través de un pasillo cubierto y con otras dos torres menores y una ala específica para la contemplación de la luna, que fueron añadidas en 1635 cuando la situación de la zona era pacífica.

En los patios de los castillos japoneses encontraras siempre los famosos cerezos japoneses. La flor del cerezo se conoce como “sakura” y es símbolo de Japón. Estas flores tan frágiles son algo más que el símbolo de la primavera, representan lo efímero de la vida y también son consideradas como el símbolo de los guerreros samurais. Según el bushido (antiguo código ético del guerrero), el ideal del samurai era vivir con pasión o “vivir con belleza” aunque la vida fuera corta. Por ello, las flores de sakura eran el símbolo perfecto del estilo de vida del samurai, y la caída de los pétalos representaba la reencarnación breve de los guerrero que murieron en combate.

Para poder conocer un poco más de los castillos japoneses, recomiendo que leas: “El Guerrero a la Sombra del Cerezo” es una novela histórica sobre los samuráis que se desarrolla en Japón a comienzo del shogunato Tokugawa.

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Castillo de Himeji – “castillo de la Garza”
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Castillo Matsumoto – “Castillo de los Cuervos”

JARDINES JAPONESES – los jardines son uno de los paisajes más típicos de Japón. El jardín debe de ser un paraíso apartado de todo lo demás, lugar para el placer, la meditación, y el enclaustramiento. El aislamiento implica la separación de los ruidos, la diferenciación de los olores y la consolidación de los colores. Una de las características principales de todos los jardines japoneses es la incorporación de panoramas ajenos, que se denomina jardín robado; suelen ser montañas, castillos, edificios religiosos, bosques o cascadas que están fuera del recinto, pero que parecen pertenecer al jardín. LOS TRES JARDINES MÁS IMPORTANTES DE JAPÓN: Kenroku-en de Kanazawa, destacan en él los ríos violetas de sus lirios, en primavera. En invierno se atan las copas de los árboles para protegerlos del frío y de los elementos, formando extravagantes arquitecturas. Kairaku-en, diseñado en la ciudad de Mito por el daimio en 1842, es célebre por sus tres mil ciruelos, de más de cien variedades distintas, que ofrecen un espectáculo incomparable en los meses de febrero y marzo. Koraku-en, en Okayama, es el más antiguo, trazado en el siglo XVIII, ha sobrevivido a guerras e inundaciones, destaca por sus extensiones de césped, infrecuentes en el jardín japonés. Refleja a la perfección el paso de las estaciones que se suceden en la floración de sus cerezos, almendros, lotos, y crisantemos; completada con la coloración de los arces y los ginkgos. Este último jardín se puede visitar cuando se va de Himeji a Hiroshima.

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Jardín de Korakuen en Okayama.

KURASHIKI – es una ciudad histórica localizada al oeste de Okayama. La ciudad es famosa por sus canales, que datan del periodo de Edo, momento en el que Kurashiki se convirtió en un importante centro de distribución de arroz y que conectaban el centro de la ciudad con el puerto. Es por ello que a un lado y al otro de los canales encontramos hoy todavía muchos de los antiguos almacenes que se usaban para el arroz de la zona antes de enviarlo y comercializarlo en Osaka o la antigua Edo (hoy Tokio). Estos almacenes están hoy reconvertidos en cafeterías, restaurantes, tiendas o museos. Los antiguos almacenes, junto con los canales y los pequeños puentes de piedra hacen de la visita a Kurashiki un viaje al pasado. Merece la pena subir a uno de los barquitos tradicionales, que salen desde uno de los lados del canal, para admirar mejor la hermosa ciudad de Kurashiki. Sus tiendas tienen bonitos suvenires, muchos de ellos hechos con tela vaquera, pues los jeans japoneses son fabricados aquí.

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Canal en la ciudad de Kurashiki, por donde se transportaba el arroz, almacenado en las casas situadas a sus orillas.

SAIKO IYASHI NO SATO NEMBA – es un pintoresco pueblo situado en las faldas del monte Fuji, a 1km del Lago Kawaguchi. Se encuentra junto al Lago Saiko (lago del Oeste), uno de los 5 lagos que existen en la zona. Llegó a ser uno de los mejores lugares para contemplar el viejo paisaje del pueblo japonés, pero en el año 1966 fue totalmente destruido por un corrimiento de tierra durante un tifón. En el año 2006 concluyeron su reconstrucción y la pequeña aldea se ha convertido en un museo al aire libre. Cuenta con 20 encantadoras casas tradicionales restauradas, conocidas como casas gassho-zukuri, traducido como “manos en oración“, este nombre es debido a la forma de sus tejados de paja. El clima requiere tejados robustos de 1 metro de grosor y en pendientes que soporten las copiosas nevadas y desagüen rápidamente la lluvia para que la paja no se pudra, por eso los tejados de estas casas tienen 60 grados de inclinación. Lo que más nos llama la atención nada más entrar al pueblo son los huertos, salpicados de enormes frutas y hortalizas. Las casas reconstruidas han sido convertidas en tiendas, restaurantes y museos. En ellas se pueden realizar distintas actividades relacionadas con la cultura tradicional de la zona, además de probar y comprar diferentes artesanías locales. Cada casa está especializada en una artesanía tradicional diferente, como la cerámica, el incienso o textiles. También imparten talleres donde aprender a fabricar papel washi, carbón vegetal y fideos de soba. Hay también un estudio de fotografía, que por un precio de 1000 Yenes os visten con un kimono o con una armadura samurái y podréis hacer hermosas fotos por todo el pueblo, es el lugar más económico que he encontrado en Japón para poder vestir un kimono y hacer unas hermosas fotos.

TSUMAGO – es un hermoso pueblo en las montañas de los Alpes japoneses. Se trata de una antigua estación de descanso de la ruta Nakasendo. Esta ruta conectaba Edo (actual Tokio) con la ciudad de Kioto y era una de las Gokaido o 5 rutas que partían desde Edo. Estas rutas fueron construidas durante el periodo Edo, los shogunes Tokuwaga obligaban a todos los daimios (señores feudales) a pasar uno de cada dos años en Edo, para así tenerles controlarlos. Estas rutas fueron construidas para hacer más fácil el viaje a Edo desde los diferentes feudos. Era un pueblo de gran prosperidad. Sin embargo, con el fin del periodo de Edo y la industrialización y modernización de Japón durante la Restauración de Meiji (1868-1912), la ruta a pie dejó de usarse en favor del tren o el transporte en coche. Esto hizo que estos pueblos fueran cayendo en declive y casi en el olvido, como tantos otros pueblos del Japón más rural. Sin embargo, para incentivar el turismo y luchar contra su desaparición los habitantes de Tsumago decidieron tomar cartas en el asunto y restaurar los edificios históricos e intentar mostrar al máximo cómo era la vida en estas estaciones de descanso de la ruta Nakasendo. Es por ello que se soterraron los cables de teléfono y de electricidad y se prohibió el paso de vehículos motorizados por las calles principales. La calle principal Tsumago recrea hoy el ambiente que tenían las estaciones de descanso durante el periodo de Edo y toda la zona se ha convertido en un importante punto turístico. Hoy, andar por sus calles es como viajar al Japón del pasado, se pueden ver artesanos trabajar ¡toda una experiencia!

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Calle principal de Tsumago

KUSATSU – es un pueblo, al igual que Tsumago que se desarrolló como pueblo de posadas en le cruce de dos grandes calzadas, la Nakasendo y la Tokaido. Pero sobre todo es muy conocido por ser una zona de aguas termales, es una de las 3 aguas termales de Japón con la temperatura más alta. El agua de Kusatsu es ácida y es conocida por ser muy caliente, yendo desde 51ºC a los 94ºC. En este pueblo se puede asistir a un espectáculo llamado Yumomi, que representa el proceso por el cual antiguamente enfriaban el agua removiéndolo con grandes palas de madera mientras cantaban una canción folclórica. Es una buena parada para pasar una noche y disfrutar de sus aguas termales. Entrar en un Onsen o baño termal es todo un ritual en la cultura japonesa. Se cuentan unas 3.157 estaciones termales y 28.154 fuentes por todo el país. Antes de entrar al baño es muy importante purificarse bien al igual que al entrar en un templo sintoísta, por lo tanto lo primero que hay que hacer es lavarse bien para ello encontrareis unos taburetes bajos, donde sentaros y ducharos antes de entrar en la piscina. El baño en Japón no sirve para lavarse, sino para relajarse, eliminar la fatiga y el estrés. Las piscinas son de un solo sexo y se entra desnudo en ellas. Te dan una pequeñísima toalla que suelen ponerse encima de la cabeza cuando están dentro de la piscina (se dice que esto evita los desmayos) y es la misma toalla con la que luego nos secamos antes de vestirnos. En este pueblo veremos a muchos japoneses en yukata por la calle, kimono de algodón que se viste para estar en casa o en los pueblos termales.

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Ritual Yumomi, para enfriar las aguas termales.

MONTE FUJI – con 3.776 metros de altitud, es el pico más alto de Japón. Su cono es casi simétrico, de 30 km de base, está coronado por un cráter de 500 a 700 m de diámetro y una profundidad de entre 100 y 250 metros. Desde el año 781 se han registrado 16 erupciones, de las cuales, la mayoría han sido erupciones explosivas, la última erupción fue en el 1707. Después del surgimiento de los samuráis en el Japón feudal (siglos XII a XVI), se empezaron a emplear los caracteres chinos actuales para “Fuji”. Fu (富) significa riqueza, mientras que ji (士) es “samurái”. Finalmente, san (山) significa montaña, por lo que el nombre completo es Fujisan. Antiguamente los samuráis practicaban sus entrenamientos al pie del monte Fuji. El monte Fuji es una montaña sagrada desde el siglo VII. El budismo lo venera por su forma que recuerda el botón blanco y los ocho pétalos de la flor de loto. Por todas estas razones, el monte Fuji estuvo prohibido a las mujeres hasta 1872: una capilla llamada Nyonin-don (refugio de mujeres) las permitía esperar a sus maridos, hermanos o hijos.

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Monte Fuji desde el lago Kawaguchi
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Templo Fuji-Sengen, a los pies del Fuji, dedicado a la deidad de la montaña.

Actualmente es un conocido destino turístico, así como un destino popular para practicar el alpinismo. La temporada “oficial” para practicar el alpinismo dura desde principios de julio hasta finales de agosto. La ascensión al monte Fuji es relativamente fácil. El ascenso puede durar entre 5 y 10 horas y el descenso entre dos y cinco. La carretera está dividida en diez estaciones y acaba en la quinta estación, a unos 2.300 metros sobre el nivel del mar donde llegan muchas excursiones en autobús. En estas excursiones al monte Fuji también se incluye un paseo en barco por el lago Kawaguchi, que es el más famoso de los 5 lagos que se encuentran a los pies del Fuji y desde donde se tienen las mejores vistas de la montaña. El Lago Motosu, otro de estos 5 lagos es el que aparece en los billetes de 1000 yenes con el monte Fuji majestuoso en su orilla norte. Y a las riberas del lago Sai se encuentra el tristemente famoso bosque de Aokigahara. El Aokigahara, conocido como el Mar de Árboles, es un bosque de 35 km² conocido como el bosque de los suicidios. El turismo ha quedado limitado únicamente a zonas vigiladas y, aunque no está prohibido adentrarse al bosque, se colocan numerosas señales de advertencia en varios idiomas para ayudar a las personas que piensan en suicidarse a que busquen ayuda de familiares antes de dejarlo todo. Es el lugar en el que más gente se ha suicidado en Japón y el segundo en el mundo, después del puente Golden Gate ubicado en san Francisco.

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Vistas del Fuji desde el Onsen del hotel.

PARQUE JIGOKUDANI – Es el parque conocido popularmente como parque de los macacos y es aquí donde viven unos 200 macacos que, en invierno (de diciembre a marzo, normalmente), sobreviven a las bajas temperaturas y al grueso manto de nieve que cubre la región gracias a las aguas termales naturales que fluyen por las montañas. Ésta es, como decimos, la imagen típica del parque, aunque en verano también les podemos ver socializarse y relajarse en el agua. Son el único primate, a excepción del hombre, que vive tan al norte y se les llama “snow monkey“. El grupo de macacos es muy grande, por lo que es interesante ver cómo se relacionan (cómo se pelean, se quieren, se cuidan, etc.). Eso sí, naturalmente está prohibido tocarlos o darles de comer, y a pesar de que están bastante acostumbrados a la presencia humana, no dejan de ser animales salvajes. Durante la ruta de acceso al parque (30 minutos a pie) hay varios carteles, en los que nos explican la jerarquía del grupo, el sistema de machos-alfa, su alimentación y muchas otras cosas con muchas fotos de la colonia pasada y actual, por lo que podemos aprender muchísimo durante la excursión.

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BOSQUE DE BAMBÚ, ARASHIYAMA Arashiyama se encuentra cerca de Kioto y se encuentra en una zona frondosa y boscosa rodeada por montañas. Literalmente significa montaña por donde cruza el río Oí. El bosque de bambú es la clave de este distrito, alrededor de 50 variedades de bambú habitan en el bosque Sagano Arashiyama, algunos superan los 20 metros de altura filtrando la entrada de los rayos de sol. El viento pasa entre los tallos de bambú dotando al entorno de un sonido particular, tal es así que los propios japoneses han votado este sonido como uno de “los 100 sonidos que hay que salvar de Japón”.

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Bosque de bambú, Arashiyama.

Al lado de este bosque se encuentra el templo Teryuji, 1 de los 5 templos zen mas grandes de Kioto, que merece una visita sobre todo por su hermoso jardín Zen, que data del siglo XIV. El jardín posee un gran estanque que capta el reflejo de los árboles de arce y las grandes rocas de corte áspero de la periferia. Una particularidad del jardín es el uso de la técnica conocida luego como “shakkei”, la cual incorpora al diseño del jardín elementos del entorno, en este caso las colinas sobre la cual se recuesta. Estas elevaciones se integran plenamente en el conjunto, y a pesar de que el terreno está dividido por el río Oi, que pasa por detrás del jardín. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994 por la UNESCO.

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Todo lo anteriormente comentado son las principales atracciones dentro de la isla de Honshu y todas ellas visitables en tren. Pero si uno quiere saltar a otra de las 4 islas principales del país, recomendaría ir a la isla SHIKOKU, la más pequeña de las 4 y que se encuentra separada de Honshu por el Mar interior Seto. Se puede llegar a ella o bien en tren desde Okayama (donde se encuentra el jardín Korakuen) o bien en uno de los ferris que salen desde la ciudad de Hiroshima y llegan a Matsuyama. Llegar en barco es una maravilla, se trata de una travesía de 2 horas y media, atravesando un hermoso paisaje de múltiples islas que quedan dentro del mar Seto (dentro de este mar hay unas 3.000 islas, de las cuales sólo 750 están habitadas). Este paisaje nos dará la mejor imagen de lo que es Japón, un archipiélago de más de 6000 islas. Shikoku es una isla con mucha naturaleza, conocida por la famosa ruta de peregrinaje de los 88 templos que empieza o termina en Monte Koya, lugar donde nació el asceta budista Kobo Daishi y donde podremos ver la vida rural de Japón. Dentro de las atracciones más importantes a visitar en esta isla están:

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Paisaje desde el ferri Hiroshima – Matsuyama

Ciudad de Matsuyama, la ciudad más grande de la isla y que destaca por su castillo y por Dogo Onsen, una fuente termal conocida y utilizada desde hace 3.000 años. Pero también es una ciudad importante en el mundo literario japonés ya que Massaoka Shiki, el padre del haiku moderno, y el famosos novelista Natsume Soseki residieron allí. Este último situó en esta ciudad la historia de su novela más famosa, Botchan. Muy recomendado visitar los baños termales de Dogo Onsen, son uno de los más antiguas de Japón, estan dentro de un edificio de madera de tres pisos construido en 1894. Hay dos baños distintos y 4 opciones de precio: 1. Kami-no-yu, es el baño mayor y el más famoso, decorado con mosaicos de garza, 2.Tama-no-yu es el baño más pequeño y privado, adornado con azulejos sencillos. Se puede tomar solo el baño o pagando un poco más se tiene derecho a un yukata (quimono de algodón) con el que subiremos después del baño al 2º piso donde tendremos incluido un té y una galleta de arroz o incluso pagando el precio máximo podremos tomar este té en una salada privada solo para nosotros en el tercer piso. Alrededor del Onsen de Dogo se extiende una amplia zona comercial. Bañarse en un onsen no es solo tomar un baño, sino que para los japoneses es todo un ritual, este ritual lo podras ver aquí: Como bañarse en un Onsen.

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Castillo de Matsuyama. Situado en lo alto de la ciudad con buenas vistas a la ciudad y al mar Seto.
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Famoso Dogo Onse. El baño termal más antiguo de Japón. Las pozas o piscinas termales estan dividas por sexo y NO se utiliza bañador. Primero antes de entrar en las pozas termales hay que lavarse bien en las duchas.

En esta ciudad se encuentra también uno de los 88 templos de la ruta de peregrinaje de Shikoku. Esta ruta de peregrinaje es muy concurrida en Japón, se trata de 1400 km que la mayoría realiza en bus con algunos tramos a pie, siguiendo el camino de Kukai o Kobo Daishi, quien realizó una peregrinación a los 88 templos menores de la isla en el siglo IX, con la esperanza que se le pegara algo de la magia y sabiduría de Kukai. Aquellos que desean expiar una falta grave completan el peregrinaje en sentido contrario y esperan encontrarse con el santo mientras caminan o en sueños. En Matsuyama, podemos visitar el templo de Ishite-ji, un templo bastante peculiar y que no nos dejará indiferentes. Se trata un templo que tiene mucha simbologia e incluso dentro del templo se encuentra una cueva oscura que simboliza el camino hacia la iluminación, pero que puede dar mucha angustia.

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Templo numero 51 del camino de peregrinaje de Shikoku: Ishite-ji

Kotohira, pequeño pueblo de montaña, donde se encuentra una de las atracciones más famosas de Shikoku, el santuario sintoista Konpira-sa. Curiosamente a pesar de que este santuario está dedicado al dios de los marineros y pescadores, se encuentra sobre el monte Zozu de 521 metros de altura y hay que subir 1368 escalones para llegar hasta el templo principal. Los comerciantes llegaban a este templo para pedir protección para los barcos que transportaban sus mercancías, por la escalinata que sube hasta el templo principal, nos encontraremos con muchas losas de piedra con escrituras grabadas que son donaciones de comerciantes y gente de negocios para pedir protección al dios del mar.

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Takamatsu – es otra de las principales ciudades de esta isla, es donde llega el tren desde Okayama. En esta ciudad se encuentra uno de los jardines japoneses más bonitos de Japón: Ritsurin-koen. Jardín de 16 hectáreas sin contar la montaña, elemento exterior que forma parte del paisaje. Los jardines datan de 1600 y fueron mandados a construir por el señor feudal de estas tierras, como lugar de paseo para disfrute del daimio.

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Parque de Ritsurin. Takamatsu.

Una de las imágenes típicas que podremos ver en Shikoku, seran los Ohenro: peregrinos de la ruta 88, son figuras solitarias vestidas de blanco que caminan en la calima o bajo la lluvia en su ruta de templo a templo. Van vestidos con prendas blancas que simbolizan la sinceridad del propósito y la pureza de mente Llevan un pasaporte que es sellado en cada templo. El protocolo en cada templo suele ser casi el mismo: un golpe en la campana y un cántico de Sutra, para después pasar por el mostrador e inscribirse en el libro de los peregrinos que, escrito con bella caligrafía, detalla el nombre del templo y la fecha de la peregrinación. La ruta es de 1400 kilómetros y se tarda unos 60 días, aunque la mayoría de los peregrinos la suelen hacer a pie.

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Ohenro del camino de los 88 templos.

Espero te haya gustado esta entrada sobre Japón, hay mucho más que ver en este hermoso país, pero sin duda estas ciudades y templos que aquí te describo son los más importantes y los que no te deberías perderte en tu primer viaje a Japón. Dime, si ya has visitado Japón, que otros lugares no te perderías en tu primer viaje por este país?


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